PANORÁMICA DE LA LECCIÓN
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🙏 Su Santidad Sakya Trizin
Lección 19
Con la motivación y la actitud correctas, estamos estudiando el precioso texto llamado Bodhisattvacharyavatara del gran Acharya Shantideva.
2.2.3.3. La perfección del entusiasmo (CAPÍTULO 7)
Esta mañana vamos a empezar el séptimo capítulo, que se conoce como el capítulo del Entusiasmo. Este capítulo tiene dos apartados principales. Primero, 'instrucción, mediante una estrofa de transición, acerca de generar entusiasmo' y segundo, 'explicación del entusiasmo, lo que se debe generar'.
El primer apartado, 'instrucción, mediante una estrofa de transición, acerca de generar entusiasmo'. Aquí, transición significa 'conectar el capítulo anterior con este capítulo' o 'conectar la paciencia con el entusiasmo'. Significa que con la práctica de la paciencia o practicando la paciencia, uno debería tener o querer generar entusiasmo. Y aquellos que tienen este entusiasmo pueden alcanzar el estado de budeidad; sin entusiasmo, uno no será capaz de acumular los cúmulos de mérito y sabiduría, que son la causa para alcanzar la perfecta budeidad.
Para alcanzar la budeidad necesitamos depender de nuestra propia acumulación de mérito y de sabiduría. Y para acumular estos dos necesitamos entusiasmo. Sin entusiasmo, no podemos reunir cúmulos de mérito y sabiduría. Por ejemplo, si no hay viento o no hay aire, no hay movimiento; de manera similar, sin el aire del entusiasmo o el viento del entusiasmo, no hay movimiento de mérito ni cúmulos de sabiduría, acumulación de los montones de mérito y sabiduría.
En el texto Madhyamakavatara de Chandrakirti, él mismo dijo que todas las cualidades siguen al entusiasmo. Esto significa que sin entusiasmo no podemos obtener cualidades. Todas las cualidades seguirán al entusiasmo.
En este mundo o en nuestra vida mundana podemos ver claramente que las personas exitosas en cualquier campo no son perezosas. Las que son perezosas no pueden llegar a ser exitosas en ningún campo. Las personas exitosas son las que tienen entusiasmo en sus acciones y actividades particulares, con entusiasmo se convierten en personas exitosas. Así que, tal como decimos en el texto, las cualidades siguen al entusiasmo. Y, de igual forma, todo éxito también sigue al entusiasmo; sin él no podemos convertirnos en una persona exitosa.
Hablando en general, basándonos en el entusiasmo y el esfuerzo, uno se convierte en una persona exitosa; el entusiasmo en general cumple un papel muy importante para nuestro éxito.
El segundo apartado, 'explicación del entusiasmo, lo que se debe generar'. Este también tiene tres. 'Identificar el entusiasmo', 'abandonar sus factores opuestos' e 'incrementar los antídotos'.
Primero, 'identificar el entusiasmo'. El entusiasmo general y el sentido de este entusiasmo no son lo mismo. No sé lo que realmente significa en inglés, pero aquí quizá la definición de la palabra inglesa entusiasmo y la definición de este entusiasmo pueden ser diferentes. Los traductores están utilizando esta palabra, pero no es exactamente lo mismo.
Aquí entusiasmo significa, tal como está en la segunda estrofa del séptimo capítulo donde dice que la diligencia es deleitarse con la virtud… en este texto se utilizó la palabra diligencia, pero aquí se emplea entusiasmo. De cualquier forma, ambas palabras significan la cuarta perfección, el nombre de la cuarta perfección, que significa 'poner esfuerzo en los actos virtuosos con alegría, con deseo y también con gozo'.
Si alguien te obliga a poner esfuerzo en actos virtuosos, en ese caso no es el entusiasmo real que se explica aquí, en el séptimo capítulo. Y tampoco lo es el poner esfuerzo en actos negativos o poner esfuerzo en las acciones que son para el sustento. Tales esfuerzos no se llaman la cuarta perfección, que siempre es virtuosa y positiva.
Aquí significa poner esfuerzo en los actos virtuosos con gozo porque, aunque pongas esfuerzo en los actos virtuosos, si no tienes el deseo de practicar, si alguien te fuerza a practicar, no es entusiasmo pues no tiene la definición completa de esta cuarta perfección, ya que está faltando el gozo. Por tanto, entusiasmo aquí significa 'poner esfuerzo en actos virtuosos con gran alegría' y excluye hacerlo a la fuerza o poner esfuerzo en acciones mundanas o negativas. Estos significados quedan excluidos cuando se dice 'poner esfuerzo en los actos virtuosos con gozo'.
Este esfuerzo tiene dos tipos de características: actos virtuosos y gozo. Una es poner esfuerzo en los actos virtuosos; y la otra, esfuerzo con gozo. Si el esfuerzo es con actos virtuosos y gozo, se convierte en la cuarta perfección.
Sin embargo, esto es un sentido, un significado general de esta perfección, pero para entrar más en detalle, para tener la perfección del entusiasmo o para practicar la verdadera perfección del entusiasmo también necesitamos otros factores como una motivación correcta. Por ejemplo, si tenemos apego a esta vida, no podremos hacer esta práctica del entusiasmo. No podremos, en términos generales, llevar a cabo la práctica del bodhisattva. Y sin ella, ¿cómo vamos a poder hacer una de estas prácticas que es esta perfección? Así pues, necesitamos la motivación correcta y también necesitamos la perfección de la sabiduría.
Porque se dice que la perfección de la sabiduría es como los ojos para ver el camino; si no hay perfección de la sabiduría es como ser una persona ciega que no puede progresar en el camino, no puede andar el camino –hablando en general, pues ahora ya hay entrenamientos especiales para ciegos–… pero, en general, una persona ciega no puede ver el camino, no puede transitarlo. Esto significa que, sin la perfección de la sabiduría, las otras cinco no se llaman perfecciones. Por tanto, para tener realmente la perfección del entusiasmo debemos tener la perfección de la sabiduría.
Estos son los factores que hacen que esta práctica sea la perfección del entusiasmo. Cuando se dice 'poner esfuerzo con alegría en actos virtuosos' significa que estamos hablando solo del significado de este entusiasmo.
El siguiente apartado es 'abandonar sus factores opuestos'. Y abandonar los factores opuestos también tiene dos subapartados. Primero, 'explicación de la pereza, lo que se debe abandonar' y segundo, 'el modo de abandonar la pereza'.
El factor opuesto de este entusiasmo es la pereza. La pereza es lo opuesto al entusiasmo.
Y esta pereza también es de tres tipos. El primer tipo es la pereza de no aplicarse; el segundo, la pereza de estar apegado a las malas actividades, y el tercero, la pereza del desánimo.
El primer tipo es la pereza de no aplicarse que significa 'no hacer los actos virtuosos, no llevar a cabo las acciones positivas y experimentar el gozo mundano de no hacerlo'. Si uno tiene este tipo de apego o ese tipo de pensamiento o de acción se llama pereza de no aplicarse, que significa no aplicarse, no hacer los actos virtuosos, no comprometerse en ellos.
Ahora, la segunda pereza se llama pereza de estar apegado a las malas actividades. Si uno tiene apego a actos no virtuosos o a actos neutros, eso se llama la pereza de estar apegado a las malas actividades. Y aquí malas se refiere tanto a actos negativos como a actos neutros, que no son actos virtuosos.
Y la tercera pereza se llama la pereza del desánimo. Si uno es muy pesimista y piensa 'no puedo hacerlo' o 'no puedo llevar a cabo actos virtuosos', entonces tal pensamiento es desánimo, que es como una especie de falta de respeto a sí mismo o de desprecio a la propia capacidad, al propio poder. Uno simplemente desprecia su propio poder y su habilidad para hacer actos virtuosos.
En resumen, en el guion dice, 'explicación de la pereza, lo que se debe abandonar'. Y la pereza se explica a través de sus tres tipos que serán [desarrollados] después en detalle.
Ahora, el segundo que es 'el modo de abandonar la pereza' que tiene tres partes. Primero, 'el modo de abandonar la pereza de no aplicarse'; segundo, 'el modo de abandonar la pereza de estar apegado a las malas actividades' y tercero, 'el modo de abandonar la pereza del desánimo'.
Aquí se explica el modo de abandonar estos tres tipos de pereza.
2.2.3.3.2.2.2.1. El modo de abandonar la pereza de no aplicarse
El primero, que es 'el modo de abandonar la pereza de no aplicarse', también tiene dos partes. La primera es 'identificar su causa' y la segunda, 'abandonarla'.
2.2.3.3.2.2.2.1.1. Identificar su causa (7.3)
¿Cuál es la causa de este tipo de pereza, la pereza de no aplicarse? Aquí la causa es tener apego al gozo mundano sin realizar acciones virtuosas, simplemente relajándose, simplemente disfrutando del tiempo libre. Uno experimenta el gozo mundano pasando el tiempo sin hacer nada o simplemente teniendo tiempo libre. Además, mentalmente uno no está ocupado, simplemente se relaja. Si uno tiene este tipo de apego, esta es una de las causas de la pereza de la no aplicación.
El segundo tipo de causa es como dormir o tener un fuerte apego a dormir. Uno no quiere llevar a cabo ninguna acción, no quiere comprometerse en hacer actos virtuosos y, debido a estos apegos, no siente tristeza por el sufrimiento en el samsara. Y, debido a estas causas, se genera pereza.
2.2.3.3.2.2.2.1.2. Abandonarla
La siguiente es 'abandonarla'. Después de identificar la causa de la pereza, uno necesita abandonarla. Y esta también tiene dos partes. Primero, 'generar la intención de esforzarse' y segundo, 'practicar el aplicarse'.
2.2.3.3.2.2.2.1.2.A. Generar la intención de esforzarse
A su vez, 'generar la intención de esforzarse' también tiene dos partes. Primero, 'esta vida es impermanente' y segundo, 'contemplar el sufrimiento futuro'.
2.2.3.3.2.2.2.1.2.A.a. Esta vida es impermanente
El primero, 'esta vida es impermanente', también tiene dos secciones, 'la certeza de esto' y 'generar urgencia contemplando la prontitud de la muerte'.
2.2.3.3.2.2.2.1.2.A.a.i. La certeza de esto (7.4 - 7.6)
Veamos primero la certeza de la impermanencia o certeza de la muerte que se explica en las estrofas cuarta a sexta del séptimo capítulo. [La 7.4] dice:
«Arrastrado por la red de las emociones aflictivas
he caído en la trampa del nacimiento,
¿cómo es que todavía no me doy cuenta de que
me he metido en las fauces del Señor de la Muerte?»
Aquí creo que significa como que uno ya está atrapado en la red del nacimiento por el cazador, que es la aflicción mental. Entonces es obvio que no hay otro camino que la muerte. Después del nacimiento nadie vivirá para siempre; los que han nacido definitivamente morirán, no importa lo sanos que estén ni cuánto ejercicio hagan, no pueden vivir para siempre.
Incluso los médicos y los entrenadores físicos y todas las demás personas sanas, al final, también morirán. Nadie puede vivir para siempre, como todos sabemos. No se necesita ningún razonamiento lógico para esto. Una vez que hemos nacido es seguro que moriremos, estamos atrapados en la red del nacimiento. '¿Cómo es que todavía no me doy cuenta?'. Aún no entendemos que, después de ser atrapados en la red del nacimiento, moriremos.
Cuando uno tiene un fuerte apego a dormir o cuando tiene la pereza de no aplicarse está atrapado en la red del nacimiento y, aun así, simplemente tiene apego a dormir y tiene la pereza de no aplicarse. Y simplemente disfruta de las comodidades mundanas, de los placeres mundanos, como los animales en el matadero del carnicero. Todos los animales que están en el matadero del carnicero morirán uno tras otro; pero estos animales no son inteligentes, cuando matan a los primeros, los que aún quedan disfrutan durmiendo o disfrutan de sus placeres mundanos, algunos animales hasta pueden dormir en el matadero del carnicero con gran placer y sin saber que están atrapados en ese matadero.
Así mismo, si disfrutamos del placer mundano sin hacer nada bueno, sin hacer actos virtuosos o simplemente teniendo la pereza de no aplicarse, si actuamos como estos animales después de ser atrapados en la red del nacimiento y si, aun así, disfrutamos, eso no está bien. Somos como los animales que simplemente descansan y duermen en el matadero del carnicero. Eso se explica en la estrofa número 7.5.
La siguiente estrofa [7.6] dice que todas las salidas están cerradas, que no hay otro camino. Todos los otros caminos están bloqueados. Los que han nacido solo irán a un camino que es la muerte, están de camino a morir, en el camino a la muerte. Y no hay otro camino dónde ir, pues todos los demás caminos están bloqueados. No hay forma de evitar la muerte, por lo que es como bloquear todos los otros caminos. Es el único camino abierto que podemos recorrer. Es inevitable que el Señor de la Muerte se lleve nuestra vida tarde o temprano.
Siendo así, si uno tiene apego o le gusta comer y dormir, ¿cómo es que aún disfruta de estar durmiendo y comiendo, etc., de todos estos placeres mundanos? No significa que no se deba dormir nada –sin dormir no podemos sobrevivir–, significa que uno no debería dormir de más o no debería dormir demasiado. Nosotros, como principiantes, como seres ordinarios en este instante necesitamos dormir, pero no demasiado; más tarde, cuando logremos realizaciones más elevadas, entonces gradualmente podremos abandonar el dormir, pues no necesitaremos dormir en absoluto. Sin embargo, por el momento, para nosotros esto significa que no deberíamos dormir demasiado.
2.2.3.3.2.2.2.1.2.A.a.ii. Generar urgencia contemplando la prontitud de la muerte
El siguiente apartado es 'generar urgencia contemplando la prontitud de la muerte'. Este, a su vez, se divide en dos, 'enseñanza breve' y 'explicación extensa'.
2.2.3.3.2.2.2.1.2.A.a.ii.1. Enseñanza breve (7.7)
Primero, la 'enseñanza breve'. Uno podría pensar que –aunque es seguro que se va a morir– cuando esté más cerca de la muerte, y no ahora, se comprometerá a realizar actos virtuosos. Sin embargo, nadie puede garantizar, asegurar cuándo vamos a morir, nadie puede garantizarlo, ningún ser ordinario. Aunque seres con realizaciones elevadas pueden prever nuestra esperanza de vida, generalmente los seres ordinarios no podemos garantizar cuánto tiempo vamos a vivir, no existe ninguna garantía de que viviremos hasta que seamos viejos. Como podemos ver y escuchar, mucha gente joven muere en cualquier lugar del mundo.
En el texto Carta a un Amigo del gran Nagaryuna, este dijo que esta vida tiene muchos obstáculos, muchos riesgos, que es más impermanente que las burbujas de agua.
Y, generalmente, en otros textos se dice que esta vida es como una lámpara de mantequilla que está en un lugar ventoso, por lo que la lámpara no puede permanecer encendida un largo periodo de tiempo, pues el viento la apaga.
Así también se menciona en la Triple Visión. Hay muchos obstáculos que atacan nuestra vida, muchas condiciones que no son favorables y que pueden acabar con nuestra vida, condiciones externas e internas. Hay condiciones externas desfavorables que pueden quitarnos la vida, y son cosas como terremotos, inundaciones, fuego, tornados y otros deslaves o desastres naturales, también accidentes de auto, etc. Y también hay muchas condiciones internas desfavorables que pueden quitarnos la apreciada vida en cualquier momento, como muchos y diferentes tipos de enfermedad. Y no solo cuando nos hacemos viejos, sino que pueden quitárnosla en cualquier instante. Aun cuando alguien es joven, muy joven o incluso si es un infante, una enfermedad puede quitar la vida.
Tenemos la certeza de morir, pero no tenemos la certeza de saber cuándo vamos a morir. Algunos mueren en el vientre de la madre, algunos mueren en cuanto nacen, etc. Y algunos mueren cuando alcanzan los 100 años. Por lo tanto, –como todos podemos ver y escuchar– las personas mueren a diferentes edades, no hay una cierta esperanza de vida para los seres humanos en este mundo, así como también hay muchas condiciones desfavorables que pueden quitarnos la vida.
Así pues, no es correcto pensar 'por el momento no voy a comprometerme en acciones virtuosas, pero cuando esté más cerca de la muerte, entonces me comprometeré a realizarlas'. Pensar de esta manera no está bien pues nunca sabemos cuándo estamos cerca de la muerte. No podemos decir, 'soy joven, por eso no estoy cerca de la muerte', pues podemos ver a muchos jóvenes morir en este mundo. Y tampoco podemos decir, 'estoy sano, por eso no moriré ahora, no estoy cerca de la muerte', pues podemos ver a muchas personas sanas morir debido a factores internos y externos desfavorables. Incluso, algunas personas que están sanas y hacen ejercicio en el gimnasio, mueren allí mismo… de repente, sucede. Tampoco podemos decir, 'no voy a morir pronto porque no tengo enemigos'; no tener enemigos no te garantiza que vivas mucho tiempo. Aunque carezcamos de enemigos, uno puede igualmente morir a una edad temprana o en cualquier momento. Así que nunca se sabe cuándo estamos cerca de la muerte.
En uno de los textos se dice: "¿Qué vendrá primero, el mañana o la próxima vida? Nunca se sabe". Es cierto para muchos jóvenes, justo antes de morir en accidentes o por cualquier otro factor piensan, 'oh, el mañana vendrá primero, no la próxima vida', pero después de unos instantes o de unas horas, la próxima vida llega primero, antes que el mañana. Por lo que es cierto –como se dice en la enseñanza–: "Mañana o la próxima vida, ¿cuál vendrá primero? Nunca se sabe".
Nosotros, como seres humanos ordinarios, no tenemos clarividencia, no tenemos visión de largo alcance como los seres altamente realizados. Así que no sabemos cuándo estamos cerca de la muerte. Pensar 'no me aplicaré en virtudes ahora, pero cuando esté cerca de la muerte, me aplicaré a hacer actos virtuosos' no está bien porque nunca se sabe cuándo uno está más cerca de la muerte.
2.2.3.3.2.2.2.1.2.A.a.ii.2. Explicación extensa (7.8 - 7.10)
El siguiente es 'explicación extensa', que va de la estrofa 7.8 a la 7.10. En la 7.8 se dice:
«"Esto no lo he hecho, esto solo lo he empezado,
de esto estoy a la mitad...".
Y de repente llegará el Señor de la Muerte;
y te asaltará el lamento "¡Ay, estoy perdido!"».
Esto significa que el Señor de la Muerte nunca esperará. La muerte no esperará porque uno no haya terminado sus planes mundanos o porque haya empezado un proyecto mundano o porque vaya por la mitad de este. En realidad, nuestros proyectos, nuestros planes nunca terminan. Si terminamos un proyecto o si cumplimos un deseo, [empezamos] otro y después otro; nunca terminan. Queremos hacer algo más y más, algo nuevo, algo que aún no se haya hecho, por lo que nuestros proyectos y planes nunca terminan. Hasta en nuestra próxima vida tendremos más y más planes, más y más proyectos.
Los proyectos y los planes nunca acaban, por tanto, el Señor de la Muerte tomará nuestra vida, aunque acabemos de empezar el proyecto o vayamos por la mitad o estemos a punto de terminarlo. El Señor de la Muerte nunca espera, simplemente toma la vida, y tomará la nuestra en cualquier momento. Y, en el instante de la muerte, los seres queridos que sienten gran pena y tristeza, y cuyos ojos se enrojecen e hinchan porque han llorado, y las lágrimas caen de sus ojos porque han perdido la esperanza de que uno viva, ahora saben que uno va a morir. En ese momento, los seres queridos se sienten tristes y apenados y, de algún modo, les duele. Uno mismo es llevado por el mensajero de los reinos infernales o el mensajero del Señor de la Muerte. Y como que uno mira hacia fuera o piensa en ese mensajero y lo mira y, en ese instante, uno recuerda sus propias faltas y acciones negativas. Y mentalmente podemos escuchar el sonido de los mensajeros de los reinos infernales… y pensar que caeremos allí, en los reinos infernales, debido a nuestras acciones negativas del pasado. Eso nos hará experimentar un gran temor y no podremos controlarnos. Nos veremos completamente abrumados por el sufrimiento. En ese momento, ¿qué puede hacer uno? No se pueden hacer muchos actos virtuosos, no hay tiempo para hacerlos.
Esta es la 'explicación extensa' de 'generar urgencia contemplando la prontitud de la muerte'. De acuerdo con esto, se explica así.
2.2.3.3.2.2.2.1.2.A.b. Contemplar el sufrimiento futuro (7.11 - 7.13)
Ahora el siguiente es 'contemplar el sufrimiento futuro', que son las estrofas 7.11 a 7.13. En la 7.11 se dice:
«Si, como el pescado vivo que se retuerce,
estás aterrorizado estando aún vivo,
¿es necesario mencionar los tormentos insoportables
de los infiernos creados por los actos negativos?»
Uno, en el instante de la muerte, es como un pez vivo sobre la arena. El pez vivo sobre la arena se retuerce, se agita y tiene miedo. Por lo que uno mismo, cuando le llega la muerte, es como un pez vivo sobre la arena, muy asustado. Y si uno está muy asustado o tiene un gran miedo en ese momento, no hace falta mencionar que tendrá un miedo enorme si experimenta de verdad el inagotable sufrimiento del reino infernal o el sufrimiento inconcebible de los reinos infernales debido a sus propias acciones negativas. Por supuesto, no lo podrá soportar y tendrá un miedo muy, muy grande.
Al cometer acciones negativas que son la causa de renacer en los reinos infernales y, aun así, uno simplemente disfruta de la felicidad mundana, eso no está bien. ¿Cómo puede uno disfrutar de la felicidad mundana si ve que debido a sus graves actos negativos del pasado va a renacer en los reinos infernales? ¿Cómo puede uno seguir disfrutando de los placeres mundanos? Eso no está bien.
En realidad, algunas personas dicen que han cometido muchos actos negativos y que ahora están listos para ir a los reinos infernales. Es fácil decir esto, pero si uno realmente va allí, en tal caso, por supuesto, no será fácil. Es muy aterrador porque uno necesita experimentar un sufrimiento inconcebible durante un largo periodo de tiempo.
Y si uno necesita alcanzar la liberación de tales reinos inferiores, en este instante deberíamos confesar nuestros actos negativos y hacer poderosos actos virtuosos. Y eso puede liberarnos de caer en los reinos inferiores.
Sin implicarse en los actos virtuosos o sin poner esfuerzo en los actos virtuosos, si uno simplemente desea obtener felicidad, eso no está bien. Es como si quisiéramos la cosecha sin plantar la semilla en un terreno fértil. No es posible tener cosechas sin plantar la semilla. De la misma forma, sin hacer actos virtuosos, si simplemente deseamos obtener felicidad, es como desear obtener la cosecha sin plantar la semilla, lo cual no es posible en absoluto. Así que todos estos deseos, el deseo de obtener felicidad sin realizar actos virtuosos no puede cumplirse en absoluto. Desear obtener cosechas sin plantar la semilla, ese deseo no puede cumplirse nunca. No es posible, no es un hecho. Y aquellos que son sensibles, reciben más daño.
Incluso si uno es atrapado por el Señor de la Muerte, aun así, si seguimos disfrutando de nuestra vida mundana o si aún pensamos que permaneceremos mucho tiempo en esta vida, como un dios de larga vida, entonces todos estos deseos son algo que no se puede cumplir. Uno se queda como destrozado por el sufrimiento y simplemente pronuncia las palabras '¡ay de mí!', etc. Por lo que estas personas son objetos de compasión. Y, por compasión, uno simplemente pronuncia '¡ay!' por ellos.
2.2.3.3.2.2.2.1.2.B. Practicar el aplicarse (7.14)
El siguiente es 'practicar el aplicarse'. Esta vida humana es como un barco. De la misma forma que utilizando el barco uno puede cruzar un gran río, de igual modo, empleando el barco de esta preciosa vida humana uno puede cruzar el gran río del sufrimiento samsárico. Y este barco de la preciosa vida humana no es fácil de encontrar en el futuro. Por tanto, los necios deberían despertar de la ignorancia, y ahora es el momento de practicar el entusiasmo, y uno no debería dormir. Lo que significa es que debería practicar el entusiasmo sin ninguna demora y abandonar toda pereza. Esto es 'practicar el aplicarse'.
2.2.3.3.2.2.2.2. El modo de abandonar la pereza de estar apegado a las malas actividades (7.15)
El siguiente es el segundo tipo de pereza, que es la pereza del apego a malas actividades. Esta se explica, en resumen, solo en la estrofa 7.15.
Si uno abandona toda la infinita causa de gozo y felicidad, que es practicar el excelente Buddhadharma, y si le gustan las distracciones y los placeres mundanos como cantar canciones y demás –solo placeres mundanos– o hacer cosas negativas que son la causa del sufrimiento, eso no está bien.
Aquí lo que significa es que abandonar la causa de la felicidad y comprometerse en la causa del sufrimiento no está bien. Ahora es momento de cambiar esto. Tener apego a la mala acción o implicarse en la mala acción es en verdad la causa del sufrimiento. Comprometerse en actos positivos es, en realidad, la causa de la felicidad. Y, en este instante, aunque todos tenemos el mismo deseo de obtener felicidad y superar el sufrimiento, aun así, por ignorancia, nos implicamos en la causa del sufrimiento y destruimos o no realizamos las acciones que son la causa de la felicidad.
Actuar de ese modo opuesto, hacer acciones opuestas que son contrarias a nuestro propio deseo de obtener felicidad y superar el sufrimiento no está bien. Si verdaderamente necesitamos actuar de acuerdo con nuestro deseo o actuar en algo que pueda cumplir nuestro deseo, debemos implicarnos en actos virtuosos y abandonar los actos no virtuosos. Así podemos cumplir nuestros deseos de obtener felicidad y superar el sufrimiento.
Realizar acciones opuestas no está bien. Y realizar acciones opuestas o acciones negativas se llama el segundo tipo de pereza, la pereza del apego a malas actividades o negativas.
2.2.3.3.2.2.2.3. El modo de abandonar la pereza del desánimo
Ahora, el tercer tipo de pereza, que es la pereza del desánimo. El siguiente subapartado es 'el modo de abandonar la pereza del desánimo', que también tiene dos, 'enseñanza breve' y 'explicación extensa'.
2.2.3.3.2.2.2.3.1. Enseñanza breve (7.16)
Primero, 'enseñanza breve'. Es como, por ejemplo, un rey, cuando el rey derrota al enemigo o se vuelve victorioso mediante cuatro fuerzas o cuatro poderes. Aquí estamos hablando de tiempos antiguos, no del siglo XXI. En la antigüedad, el rey podía ganar la batalla mediante estos cuatro poderes o fuerzas: la fuerza de los caballos, la fuerza de los carruajes, la fuerza de los elefantes y el cuarto creo que es la fuerza de los soldados, de los ejércitos.
Creo que no en este tiempo, ahora no, [sino] en el siglo XXI. Aquí estamos hablando de tiempos pasados, tiempos antiguos. Ahora hay nuevos factores, fuerzas diferentes que pueden derrotar a los enemigos. En realidad, este comentario, este texto es muy antiguo, se compuso hace muchos siglos.
Tal como el rey derrota al contrario o a los demás mediante estos cuatro factores o cuatro fuerzas, de igual forma, los bodhisattvas pueden derrotar al objeto que debe ser abandonado a través de los siguientes factores.
Uno es llevar la armadura del entusiasmo sin tener ningún pensamiento de desánimo. Y otros factores que son como las cuatro fuerzas de un rey, pero aquí aplicados para abandonar el objeto que hay que descartar. También, mediante el poder de la atención plena o recolección y de la vigilancia, podemos llevar a cabo lo que se ha de adoptar y lo que se ha de abandonar. Y, al mismo tiempo, también tenemos que controlarnos a nosotros mismos empleando el antídoto que nos permite abandonar lo que hay que descartar. Y, además, tendríamos que practicar la igualdad y el intercambio de uno mismo con los demás.
A través de estos cuatro factores seremos capaces de abandonar aquello que hay que descartar, es decir, vamos a poder abandonar la pereza y demás factores negativos.
2.2.3.3.2.2.2.3.2. Explicación extensa
Ahora, el siguiente es 'explicación extensa', que también tiene dos.
2.2.3.3.2.2.2.3.2.A. Meditar en el antídoto para su causa, el pensar que se carece de capacidad (7.17 - 7.19)
El primero es 'meditar en el antídoto para su causa, el pensar que se carece de capacidad'. Si uno se desanima pensando 'no puedo lograr la budeidad', eso no está bien.
Generalmente, cuando practicamos no deberíamos pensar que el logro de la budeidad es algo que está muy lejos o que es, en cierta forma, imposible. Pensar de ese modo no sería correcto. Porque si pensamos que es imposible para nosotros lograr la budeidad, ese modo de pensar, ese pensamiento puede verdaderamente destruir nuestra bodhichitta. Sin la aspiración de lograr la budeidad, no hay manera de generar la bodhichitta. Así que eso destruye realmente nuestra bodhichitta, por lo tanto, no debemos desanimarnos pensando 'no puedo lograr la budeidad'. Si uno piensa eso, es desalentador, es lo opuesto directo a la bodhichitta o destruye la bodhichitta.
Uno no debe desanimarse porque el Buddha siempre dice la verdad. Las enseñanzas del Buddha son siempre verdaderas, no engañosas. El Buddha dijo esta verdad en la estrofa 7.17. Dijo que hasta las abejas, las moscas y otros insectos y otros animales, si generan el poder del entusiasmo y se implican en las acciones correctas o acciones positivas con la motivación correcta, si practican debidamente, también pueden lograr la budeidad. Y si ellos pueden lograr la budeidad, ¿por qué no nosotros, los seres humanos, que somos los más inteligentes, los más listos, los que sabemos qué se ha de adoptar y qué se ha de abandonar?
Normalmente decimos que algunos animales son listos e inteligentes, pero no son tan listos como los seres humanos. ¿Cuán listos pueden ser los animales? No pueden estudiar durante muchos años ni adquirir sabiduría o conocimiento a través de muchos años de estudio. Aunque algunos animales son más listos que otros, comparados con los humanos no lo son. Incluso estos animales que no son listos pueden lograr la budeidad en el futuro. Entonces, ¿por qué no nosotros, los seres humanos que somos los más inteligentes y los más listos entre todos los seres sensibles?
Si no abandonamos la práctica del bodhisattva, definitivamente podemos lograr la budeidad perfecta para el bien de todos los seres. La razón de esto es que nosotros, como seres humanos, tenemos el mayor potencial para lograr la budeidad. En realidad, todos los seres sensibles tienen la potencia para lograr la budeidad. Por eso, en uno de los sutras, Buddha dijo que incluso las abejas, moscas y otros animales pueden lograr la budeidad porque todos los seres sensibles poseen esta potencia de la naturaleza búdica.
Sobre todo, nosotros, como seres humanos, tenemos más poder para practicar o la mejor oportunidad para practicar el Dharma. Tenemos la condición adecuada para practicar el Dharma y también sabemos cuál es el beneficio de los actos virtuosos y cuáles son las consecuencias de los actos negativos. Nosotros sabemos todo esto o tenemos la capacidad de saber todo esto. Y si no abandonamos la práctica del bodhisattva, entonces, sin ninguna duda, podemos definitivamente lograr la budeidad.
2.2.3.3.2.2.2.3.2.B. Meditar en el antídoto para su condición, estar desanimado por las dificultades de la práctica
El siguiente, 'meditar en el antídoto para su condición, estar desanimado por las dificultades de la práctica'. Este apartado también tiene dos subapartados. El primero es 'no hay motivos para el desaliento' y el segundo, 'hay causas para la alegría'.
2.2.3.3.2.2.2.3.2.B.a. No hay motivos para el desaliento
El primero, 'no hay motivos para el desaliento', también tiene dos. 'Abandonar el miedo de que la práctica es difícil' y 'abandonar el abatimiento por la larga duración'.
2.2.3.3.2.2.2.3.2.B.a.i. Abandonar el miedo de que la práctica es difícil
Y el primero, 'abandonar el miedo de que la práctica es difícil' también tiene dos. 'Planteamiento de la concepción errónea' y 'abandonar la concepción errónea'.
2.2.3.3.2.2.2.3.2.B.a.i.1. Planteamiento de la concepción errónea (7.20)
Primero, 'planteamiento de la concepción errónea'. Esto se explica en la estrofa número 20. Alguien plantea que, para lograr la budeidad, es necesario dar sus manos y piernas y todas las partes del cuerpo, y por eso tiene miedo a la hora de aplicar la práctica del bodhisattva o de realizar tales actos virtuosos. Y por eso no quiere realizar todas estas prácticas, por miedo a dar las partes de su cuerpo. Pero esto que se está planteando aquí es una concepción errónea.
2.2.3.3.2.2.2.3.2.B.a.i.2. Abandonar la concepción errónea
Ahora, el siguiente apartado es 'abandonar la concepción errónea', que también tiene dos. 'Abandonarla mediante la comparación' y 'abandonarla mediante la habituación'.
2.2.3.3.2.2.2.3.2.B.a.i.2.a. Abandonarla mediante la comparación (7.20 - 7.24)
Primero, 'abandonarla mediante la comparación'. La respuesta a esto es que, debido a que somos ignorantes respecto a lo que se ha de adoptar y lo que se ha de abandonar, no estamos siendo capaces de discernir qué es lo más serio o lo más pesado y qué es lo más ligero, en el sentido de cuáles son los actos más serios y cuáles los menos. No estamos llevando a cabo este análisis a causa de nuestra propia ignorancia. Debido a nuestra ignorancia, sentimos este miedo de tener que dar a los demás las partes de nuestro cuerpo para lograr la budeidad.
Incluso sin tener que atravesar las dificultades que se describen aquí, uno ya está afrontando muchas dificultades por haber nacido y estar naciendo en samsara incontables veces. Y, durante esos tiempos, a veces nuestro cuerpo es cortado, a veces es quemado, a veces es sofocado, otras nos han apuñalado. Uno experimentó muchos tipos de sufrimientos en el pasado y en el presente. Y, debido a esos sufrimientos, uno no logrará la budeidad. Simplemente experimenta estos sufrimientos como resultado de sus actos negativos; no está soportando esa dificultad con el fin de lograr la budeidad. Simplemente estamos soportando o viviendo estas dificultades o sufrimientos como consecuencia de nuestros actos negativos del pasado.
Y comparando con estos sufrimientos inconcebibles que son el resultado de nuestros actos negativos, la dificultad que afrontamos para lograr la budeidad no es tan grave ni tan pesada ni tan seria. La dificultad que afrontamos para lograr la budeidad tiene sus límites y es comparativamente más ligera. Es menos sufrimiento que el sufrimiento que experimentamos como consecuencia de nuestros actos negativos del pasado.
Y, basándome en este ejemplo, lo explicaré. No es exactamente lo mismo, pero… por ejemplo, para curar una enfermedad grave, el médico necesita poner una inyección o necesita operar o cortar el querido cuerpo de uno. Y podemos soportar todos esos cortes, dolores y sufrimientos que experimentamos al ponernos la inyección o al realizar otros tratamientos porque pensamos que, soportando todos esos sufrimientos, podremos superar un sufrimiento mayor; que soportando este sufrimiento menor podremos liberarnos de un sufrimiento mayor causado por esa grave enfermedad.
De forma similar, soportando la dificultad o el sufrimiento que afrontamos para practicar el Dharma, al soportar esto, podemos liberarnos del gran sufrimiento de los reinos inferiores o de los reinos infernales; no solo nos liberaremos de esos grandes sufrimientos, sino que también podemos lograr la budeidad perfecta, que es el estado que posee la felicidad suprema. Y la felicidad suprema que uno puede obtener en el estado de iluminación o budeidad permanecerá para siempre. Es una felicidad suprema irreversible.
Así que cuando los médicos ponen alguna inyección u otras cosas con el fin de eliminar la enfermedad, en ese momento uno puede soportar, puede tolerar esas dificultades. De igual manera, para obtener la liberación del sufrimiento del samsara, algún sufrimiento de los reinos inferiores, debemos soportar el sufrimiento menor que afrontamos como seres humanos para lograr la budeidad o para realizar la práctica del bodhisattva.
En realidad, se dice que el método para practicar el Dharma es, de hecho, incluso más fácil que algunos tratamientos que necesitamos hacer para curar una enfermedad. Así pues, el Buddha ha dado un método muy habilidoso, un método muy suave, un método muy fácil de realizar o de lograr fácilmente la budeidad a través de métodos sencillos. Y este método sencillo puede realmente eliminar para siempre la gran enfermedad de las aflicciones mentales.
Y, comparado con otros, no es difícil soportar la dificultad de practicar el Dharma o de realizar la práctica del bodhisattva para lograr la budeidad. Por tanto, se debe practicar o seguir el modo de vida del bodhisattva.
2.2.3.3.2.2.2.3.2.B.a.i.2.b. Abandonarla mediante la habituación (7.25, 7.26)
El segundo es 'abandonarla mediante la habituación'. Uno podría pensar cómo dar la propia carne, una parte del cuerpo, cómo puede ser un método suave o fácil. La respuesta es que el Buddha no dice a los principiantes que den carne o que den partes del cuerpo a otros. Cuando el Buddha dijo a los discípulos que practicaran la generosidad, dijo que primero deberíamos acostumbrarnos dando cosas pequeñas como verduras u objetos menores a los demás. Y luego, gradualmente, nos vamos acostumbrando y, poco a poco, podemos hacer más y más. Finalmente, también podremos dar una parte de nuestro cuerpo sin ninguna dificultad o sin tener dolor ni sufrimiento. Cuando uno está tan acostumbrado, dar parte del cuerpo es como dar verduras a los demás.
En ese momento, no se tiene ningún aferramiento ni ningún apego. Incluso si uno da esa parte del cuerpo no tiene ningún dolor ni sufrimiento; no como nosotros, no como principiantes como nosotros que, si damos una parte del cuerpo, sentimos un gran dolor. Pero cuando ellos están más avanzados, cuando alcanzan una realización superior, en ese momento, aunque den una parte de su cuerpo, no tendrán ninguna dificultad. No sentirán dolor ni sufrimiento. Para ellos ese acto de dar es como si estuvieran dando verduras a otros; en ese momento no hay ninguna dificultad en absoluto. Por lo tanto, se dice que este tipo de práctica es suave porque no causa dolor ni sufrimiento, no es difícil; es un método suave para lograr la budeidad.
2.2.3.3.2.2.2.3.2.B.a.ii. Abandonar el abatimiento por la larga duración (7.27, 7.28)
Ahora el siguiente es 'abandonar el abatimiento por la larga duración' de estas prácticas. Uno piensa que tiene que padecer todas estas dificultades, estos retos durante un largo periodo de tiempo, hasta que el samsara termine. Y la respuesta es que 'no, ese no es el caso' porque si hemos abandonado los actos negativos, entonces no hay causa para experimentar sufrimiento. Y, sin ninguna causa, no experimentaremos ningún sufrimiento. En ese momento, uno ya ha dominado la visión o conoce la visión última, tiene maestría, por lo que en ese instante no tiene ninguna infelicidad ni infelicidad mental.
Este tipo de concepción errónea de tener que soportar la dificultad durante demasiado tiempo, etc., este tipo de cosas son concepciones erróneas. Y, debido a ellas, tenemos un gran apego a uno mismo. Y también debido a los propios actos negativos generamos más sufrimiento para nosotros mismos y dañamos nuestro propio cuerpo.
Pero practicar el Dharma durante un largo periodo de tiempo no es difícil ni causará daño ni dolor ni sufrimiento; en cambio, como resultado de nuestro propio mérito, sentiremos alegría y felicidad física y mental. Y uno no se sentirá triste, aunque permanezca en el samsara por el bien de todos los seres porque en ese momento se convierte en un bodhisattva más avanzado y tiene una compasión más avanzada y grande.
2.2.3.3.2.2.2.3.2.B.b. Hay causas para la alegría (7.29, 7.30)
Ahora el siguiente, 'hay causas para la alegría', que significa que los bodhisattvas, debido al poder de su bodhichitta, pueden soportar la causa del sufrimiento, es decir, pueden soportar o purificar los actos negativos del pasado. Y pueden acumular mérito como un océano, que es la causa de la felicidad. A través de esto se vuelven excelentes.
De esta manera, superan toda tristeza y sufrimiento. Y montando el caballo de la bodhichitta, desde allí van avanzando de felicidad en felicidad.
Por lo tanto, en tal viaje, ¿quién se sentirá desanimado? Aquellos que son sabios, aquellos que conocen las faltas y los beneficios de lo negativo y lo positivo, tales sabios nunca se sentirán desanimados por estas cosas. ¿Cómo puede una persona sabia sentirse desanimada yendo de felicidad en felicidad, montando el caballo de la bodhichitta? No hay lugar para el desánimo.
Con esto concluiré la sesión de esta mañana y, al final, hacemos la dedicación.
📿 Ven. Khenpo Rinchen
Revisión de Lección 19
Queridos amigos, bienvenidos a la lección número diecinueve. Vamos a empezar a repasar las enseñanzas que dio Su Santidad del séptimo capítulo, el capítulo del Entusiasmo. Y vamos a empezar leyendo las dos primeras estrofas [7.1 y 7.2]:
«Siendo así paciente, practicaré con diligencia, pues con diligencia es como se alcanza la budeidad. Igual que si no hay viento nada se mueve, tampoco hay méritos sin diligencia».
«La diligencia es deleitarse con la virtud. Lo opuesto puede explicarse como: pereza, gusto por lo negativo, abatimiento y desprecio por uno mismo».
Shantideva empieza haciendo un puente entre la paramita anterior –la paciencia– y esta cuarta paramita: diligencia, entusiasmo o esfuerzo. Es decir, una vez que estamos en paz con la realidad y en paz con nosotros mismos, a partir de ese momento, podemos adueñarnos de nuestra propia felicidad, y elegir dónde vamos a invertir nuestra energía. Y, como dice aquí, 'nada pasa si no hay energía'. El Buddha dio muchos modelos o mapas espirituales y todos contienen el elemento del entusiasmo. Muchos de los elementos varían de mapa a mapa atendiendo a las diferentes poblaciones, pero siempre tiene que haber entusiasmo… y un entusiasmo sano y puro. Su Santidad citó a Chandrakirti –uno de los grandes filósofos del siglo VIII–, y dijo: "Todas las cualidades siguen al entusiasmo". Lo que quiere decir es que si crecemos, maduramos y desarrollamos alguna cualidad va a ser gracias al entusiasmo. Y no solo para este gran emprendimiento –la misión de ser un bodhisattva y lograr la iluminación de todos–, sino [para] cualquier cosa bella y poderosa que quieras hacer en esta vida, todo depende de la energía, las ganas y el entusiasmo que le pongas. Por el deber nadie llega a la excelencia; no es suficiente estar presionados por el deber.
En la estrofa número 7.2 empezamos definiendo de qué estamos hablando exactamente cuando decimos entusiasmo. Y Su Santidad lo define como 'poner esfuerzo', es decir, una voluntad libre que pone energía y esfuerzo en acciones virtuosas con alegría. Y Shantideva nos ayuda a entender cómo logramos ese combustible espiritual: descubriendo lo que es bueno, y después aprendiendo a que nos guste… que es al revés de lo que normalmente hacemos –seguimos nuestros caprichos, buscamos gratificación inmediata y demás–. Virtud en esta definición quiere decir que no participamos, no nos enredamos en actividades negativas o neutrales; tiene que ser algo provechoso que nos encamine al despertar. Y el esfuerzo es energía alegre que, como dice Su Santidad, tiene que estar libre de la presión que pueda venir de otras personas. No debemos [sentirnos] obligados por ciertas normas ni perseguir objetivos mundanos. Es decir, aquí nos estamos enfocando en la definición concreta del entusiasmo espiritual. Y, aparte de eso, para que califique como paramita sabemos que tiene que estar inspirado por bodhichitta, tiene que estar apoyado en la ejecución con la visión que trasciende las tres esferas, tenemos que dedicar el mérito y demás. Pero estamos hablando de un estado interno que después se va a expresar a través del cuerpo, las palabras, nuestra actitud y mente. Todas las paramitas son un estado espiritual que tenemos que cultivar.
Y esta estrofa 7.2 está llena de tesoros. Aquí Shantideva también aclara cuál es el problema, cuáles son los obstáculos para el entusiasmo y, naturalmente, es la pereza. Hay tres tipologías de pereza. La primera es la que conocemos: estar apegados a postergar, estar apegados a [permanecer] simplemente quietos, la falta de empeñarse en algo bueno. La segunda es estar enredados en actividades banales, en actividades superficiales. Y la tercera es la pereza de estar descorazonados –creo que la traducción de ven. Gyaltsen es mejor: 'desaliento por menospreciarnos'–. Y tenemos que superar estas tres perezas. [Todos] tenemos un poquito de las tres, y [en] cada uno de nosotros una de estas tres se destaca más que las otras. Tenemos que identificar cuál es esa pereza que [nos causa] más daño, que nos está limitando, bloqueando nuestro potencial y desarrollo. Y el antídoto o la antítesis a esta pereza se describe, se le da el nombre de acuerdo con el aspecto negativo que tenemos que eliminar. Eso se explica con más detalle a continuación.
Empezamos con el primer [tipo], que es esta pereza [que nos lleva a] la quietud y a postergar. Y Su Santidad nos dice que realmente hay diferentes síntomas de esta pereza que no se empeña en hacer cosas buenas y positivas. El primero es apego a no hacer nada –no sé cuál es la mejor palabra en castellano, [tal vez] desidia u ociosidad–, simplemente es apego a estar quietos. También –dice Su Santidad– es apego a dormir, pero realmente no quiere decir un sueño que nos ayuda a recuperarnos, sino apego a descansar, apego a estar recostados, reclinados; no nos gusta estar verticales, tenemos que estar en algún ángulo –mides tu pereza de acuerdo con el ángulo–.
Ahora continuamos con las estrofas número 7.4 [y 7.5], donde Shantideva ya nos empieza a ayudar a activarnos. Y empieza con el látigo de la muerte, que es algo que nos anima.
«Arrastrado por la red de emociones aflictivas he caído en la trampa del nacimiento, ¿cómo es que todavía no me doy cuenta de que me he metido en las fauces del Señor de la Muerte?»
«¿No ves cómo, uno a uno, va liquidando a todos los de tu especie? Sin embargo, reposas durmiendo como un búfalo junto al carnicero».
La [estrofa] número 7.6:
«Todas las salidas están cerradas, el Señor de la Muerte te acecha. ¿Cómo puedes disfrutar de la comida? ¿Cómo puedes disfrutar del sueño?»
Aquí, este formato de pregunta en la estrofa número 7.5 para mí es muy poderoso: ¿No ves cómo, uno a uno, va liquidando a todos los de tu especie? Eso es algo muy, muy fuerte si lo piensas desde esa perspectiva, desde ese ángulo. Es cierto que vamos a morir, y aún no nos damos cuenta de lo cerca que está [la muerte]. Y la distinción –pues necesitamos algo para masticar, un ejemplo cotidiano para reflexionar–, la diferencia [la vemos] cuando alguien recibe un diagnóstico de enfermedad terminal. Estando en la clínica, el especialista te da ese diagnóstico y, justo en ese momento, surge en tu mente la idea de que te vas a morir. Sin embargo, ya te ibas a morir antes, ¿verdad? Y todos, [incluso] tu amigo, el que te llevó a la clínica, también está condenado, tiene una sentencia, tiene un pronóstico y es 'muerte'. La vida conlleva muerte, pero parece que no se activa hasta que no recibimos ese diagnóstico. Y Shantideva hace una pregunta: "¿Por qué aún no lo entendemos?". Esto es algo que, de todas las cosas en las que podemos reflexionar, va a ser a lo mejor la que más nos va a activar. Necesitamos primero la premisa de comprender Las Cuatro Nobles Verdades: ¿Qué está en juego? ¿Cuál es la verdadera felicidad? ¿Cuál es el propósito de la vida? Y si, teniendo eso claro, asumes la realidad de la muerte, ahí se evaporan las pamplinas, las quejas, las distracciones. Te enfocas en vivir una vida provechosa. No hay nada que desperdiciar.
Luego, la siguiente estrofa, la número 7.7, es un argumento un poquito más fuerte:
«La muerte llegará pronto; hasta entonces, reúne méritos. Pues aunque entonces abandonases la pereza ¿de qué podría servirte cuando ya no quede tiempo?»
Y después, [en la estrofa 7.8], hay una cita:
«"Esto no lo he hecho, esto solo lo he empezado, de esto estoy a la mitad…". Y de repente llegará el Señor de la Muerte;…»
… Y te dice: "Rinchen, es la hora de marchar". Y ahí nos lamentamos. Quiere decir que –como dijo Su Santidad– siempre hay algo para hacer, nunca se nos acaban los proyectos, tenemos una actividad incesante. Y esta necesidad de estar enredados en proyectos, buscando, planeando, maquinando… es uno de los síntomas del tercer nivel de sufrimiento: el sufrimiento que permea la existencia condicionada, donde nunca estamos reconociendo el presente, contentos; siempre estamos proyectando. Y aquí Su Santidad dio varios ejemplos y varias citas; una de Nagarjuna en Carta a un Amigo: "La vida es tan frágil como una burbuja de agua". Tenemos que darnos cuenta de que nuestra vida es efímera y puede cortarse por miles de factores. En la medida que reconocemos la certeza de la muerte y la incertidumbre del momento de la muerte, vamos a estar realmente muy enfocados, nos despeja la nube de la pereza. Y ahí está este dicho tan popular en el budismo tibetano: "¿Qué llegará antes, mañana o tu muerte? Nunca se sabe. ¿Qué llegará antes, el próximo suspiro o tu muerte? Nunca se sabe". Llegará un último día, llegará una última respiración. Y si hablas con una persona que ha recibido ese diagnóstico –por ejemplo, cáncer terminal–, ella te describe… y puedes ver en ella que está viviendo de otra manera. Especialmente si lo encara bien, si lo encuadra bien, está viviendo ahora con mucha más vivacidad, con mucha más intensidad; los días tienen más horas, las horas tienen más minutos, los minutos tienen más segundos, los sabores son más intensos, los colores son más saturados. Se despeja una película opaca de tu mente y tus sentidos. Una reflexión muy necesaria.
Y para recalcar el punto, la estrofa número 7.9:
«Verás a tus seres queridos ya sin esperanzas, con los ojos rojos e hinchados, y por sus mejillas caerán lágrimas, debido a su profunda tristeza, y verás también a los emisarios del Señor de la Muerte».
Así pues, hacer esa meditación, imaginando que estás en el lecho de muerte y que todas tus anclas se evaporan, todas tus garantías ya no aportan valor y te encuentras solito contigo mismo, todo depende de lo que has integrado; el mérito y la sabiduría son tu único recurso. Y en ese momento… la estrofa número 7.10:
«El recuerdo de tus actos negativos te torturará y podrás oír los clamores del infierno. El pánico hará que te ensucies con tus excrementos. ¿Qué podrás hacer en medio de ese delirio?»
Es bellísimo ver a una persona que logra automaestría, realización. Por toda la práctica que ha desarrollado en su vida está muy entrenada y llega a ese momento con dignidad. Y por todo su mérito tiene suficiente salud, armonía física y lucidez mental para practicar en ese momento y, conscientemente, dar ese paso. Y eso es muy importante, morir bien, morir con dignidad, morir con paz. Y todo depende del trabajo que hacemos ahora, no se puede hacer esa última semana.
Pasamos ahora a las estrofas 7.11 a la 7.13.
«Si, como el pescado vivo que se retuerce, estás aterrorizado estando aún vivo, ¿es necesario mencionar los tormentos insoportables de los infiernos creados por actos negativos?»
Como mencioné hace unas lecciones, algunos de nosotros somos un tanto renuentes a reflexionar sobre los infiernos, así que cámbiale el nombre. Pero es un mañana penoso y doloroso porque lo que determina la realidad no es tu cosmovisión, no son tus antojos; lo que determina la realidad son las causas y condiciones. Hay muchas personas en este planeta –en cuerpo humano– que viven un infierno. A lo mejor tienen una adicción química y todo lo que ven en su entorno es agonía… incluso, si alguien se acerca a acariciarlos, a abrazarlos, lo ven como algo muy áspero, algo muy caliente, algo que los sofoca, algo que los atrapa. Por tanto, nuestra mente es lo que va a determinar cómo experimentamos la realidad que habitamos.
Y la estrofa número 7.13 tiene un mensaje muy importante:
«Impaciente y quisquilloso, deseas resultados sin esfuerzo; muchos son los sufrimientos que te esperan. Ya en las garras de la muerte y te comportas como un dios. ¡Ay, el sufrimiento va a demolerte!»
Esta es una estrofa muy fuerte. Y quiere decir que desear mucho y hacer poco es la fórmula para ser miserable. Si eres muy ambicioso y eres muy perezoso, estás aumentando todas las penas que vas a vivir. Y es verdad, hoy en día vivimos mejor que los dioses de la antigüedad, vivimos como devas. Hay mucha comodidad en nuestro entorno; y esta comodidad, este confort físico nos hace enmascarar la realidad y el riesgo que realmente estamos afrontando.
La estrofa número 7.14 nos dice:
«Este cuerpo humano es como una barca, aprovéchalo y libérate del inmenso torrente de sufrimiento. Difícilmente podrás encontrar esta barca de nuevo. ¡Ahora, insensato, no es el momento de dormir!»
¡Cuántas buenas palabras para incorporar a mi vocabulario –insensato…– que no empleo normalmente! Es verdad, estamos en una situación privilegiada porque tenemos, aparte de todo lo demás, acceso al Dharma que, si lo aprovechamos, es el sendero para dar un salto evolutivo y prevenir mucho daño, muchas encarnaciones torpes de desgaste. Por consiguiente, si desaprovechamos esta oportunidad no nos lo vamos a perdonar y vamos a vivir mucha agonía en el instante de la muerte. Porque, en ese momento, no solo nos arrepentimos de haber causado daño a otras personas –de sacar ventaja, de aprovecharnos de otros–, el mayor arrepentimiento es haber desperdiciado oportunidades, no haber vivido. A mí me ayuda este típico dicho –creo que es de España–: "Nadar tanto para morir en la orilla". ¡Es bellísimo! Porque samsara se ve como un océano. Nosotros ahora estamos perdidos en ese océano, y con mucho esfuerzo nadamos, nadamos, nadamos… y justo antes de llegar a la orilla, ahí nos ahogamos. ¡Qué penoso! Eso es mucho peor que ahogarse en medio del océano, ¡ahogarte en la orilla! Como decían los soldados en Vietnam: "Si tengo que morir, que muera en las primeras semanas, pero una vez que ya he estado aquí dos años sufriendo, temiendo, no durmiendo, con todo tipo de malestares, ¿morir ahora? Eso es doblemente penoso". Eso quiere decir que hemos nadado mucho, trabajado mucho para tener esta vida y esta oportunidad. Y ahora sería una lástima si no completamos ese viaje, si no hacemos lo que toca. Como dijo Su Santidad, debemos practicar sin postergar más.
La estrofa número 7.15 nos ayuda a relacionarnos mejor con el Dharma:
«¿Cómo puedes abandonar el darma sagrado, que es la alegría suprema y causa de la felicidad infinita, y disfrutar con distracciones y frivolidades que engendrarán tu sufrimiento?»
Aquí pasamos a atender y corregir el segundo tipo de pereza, que es entretenernos en actividades banales incorrectas. El Dharma, si lo aplicamos bien… con calificación, si nos relacionamos bien con él, es bueno al principio, bueno a la mitad y bueno al final. Al principio es como un néctar en nuestro oído que nos llena de inspiración, de confianza; y a medida que empezamos a practicarlo y a contemplarlo elimina todos los pensamientos pasajeros, negativos; y finalmente, cuando meditamos en el Dharma, logramos la liberación de la sabiduría primordial. Por tanto, bien aplicado, funciona a corto, medio y largo plazo. Sería penoso hacer lo que nos causa daño o, dicho de otra manera, hacer lo opuesto a lo que queremos lograr no tiene sentido. Si queremos lograr un bienestar sostenible que no esté condicionado por circunstancias, [donde] tú mismo logres satisfacción –el bienestar que surge cuando te liberas de los tres velos–, esa liberación que se expresa y la vivimos como gozo y dicha, eso se logra a través de la práctica del Dharma donde vamos disminuyendo y, después, eliminando los velos.
Ahora pasamos a la tercera pereza que es el desaliento, el desánimo. Y este es muy destructivo. No hay nada peor que decir, 'yo no puedo, no valgo, no sirvo'; tú mismo te anulas. ¡No te entregues a esta derrota!
Aquí, el comentario de Su Santidad utiliza la imagen de los antiguos reyes que tenían un ejército con cuatro departamentos diferentes. Y nosotros tenemos cuatro recursos para desarrollar entusiasmo. Primero, las cuatro causas del entusiasmo –que va a ser el enfoque de la siguiente lección–, desarrollar recolección y vigilancia para corregir nuestra conducta, siempre estar actuando en algo virtuoso con alegría, luego aplicar todos los antídotos para poder domar los estados aflictivos y, finalmente, entrenarnos en bodhichitta, en el aspecto aplicado de bodhichitta, que quiere decir meditar en la igualdad de uno mismo [y] los demás, meditar en el intercambio de beneficio entre uno y los demás –tonglen, dar y tomar–.
Pasamos ahora a la 'explicación extensa' de cómo hacerlo. Es decir, ser perezoso porque estás muy distraído en actividades banales tiene una breve explicación, pero para este último –que es la pereza por desaliento–, aquí Shantideva invierte más estrofas, empezando en la 7.17:
«No te sientas descorazonado pensando: "¿Cómo puedo alcanzar la budeidad?". El Buda, que es veraz al hablar, proclamó esta verdad:»
«Si generan la fuerza de la perseverancia, incluso las moscas, los mosquitos, las abejas y los gusanos –y las hormigas– obtendrán la budeidad suprema tan difícil de alcanzar».
Algunas veces nos decimos en nuestra mente cosas horribles, muy dañinas; nosotros somos nuestro peor crítico, por decirlo así. Y algunas veces esa crítica no es constructiva, estamos dictando un juicio que nos aplasta para siempre. Y si pensamos que es imposible, nos derrotamos y anulamos la bodhichitta. Esto es muy importante y lo va a explicar con bastante detalle Shantideva. Si piensas, '¿cómo es posible que alguien tan malo como yo, con tantas emociones, con tantos malos hábitos pueda crecer, madurar, ser un buddha, servir a los demás?'. No sé si a ti te inspirará saber que el Buddha dijo que los insectos también pueden [iluminarse]. A lo mejor no pueden adoptar una sadhana meditativa con sus seis patitas, pero en el arco de muchas vidas, si empiezan un movimiento positivo, evolucionan… y evolucionan hasta lograr y culminar en la perfección, en la iluminación. Porque todos los seres poseen una naturaleza búdica, por tanto, todos tienen el potencial de iluminarse.
Y para hacer el argumento más fuerte, la estrofa número 7.19 dice [que] aunque todos pueden, tú estás en las mejores condiciones para hacerlo porque tienes un cuerpo humano, estás en unas condiciones donde tienes todos los recursos externos e internos para empezar a dar pasos y mejorar poco a poco. Así pues, no lo olvides, hasta las moscas pueden… 'si las moscas pueden, yo también'. Y también se recomienda leer la biografía de grandes yoguis, yoguinis y maestros para ver que, al fin y al cabo, son humanos, son personas como tú y yo que se elevaron a sí mismos. Y esa es la peor noticia para nuestro ego; no queremos escuchar eso. Queremos escuchar que nació de una flor de loto o que descendió del cielo con alitas, lo que quiere decir que esto es algo especial, extraordinario, 'por eso merece mi respeto'. Pero esa devoción y respeto son dañinos porque nos están anulando, están creando una diferenciación. Cuando la devoción es correcta te eleva a ti también. Dice, 'yo también puedo'. Esa es la clave. Por tanto, tenemos que ver a los buddhas, bodhisattvas, maestros, yoguis… repletos de cualidades, pero esencialmente igual a nosotros, [con] el mismo potencial, la misma naturaleza búdica. Como dice Maitreya: "El Buddha tiene la doble pureza". Tiene la pureza innata que tienen todos los seres –la mente que no se corrompe por las manchas adventicias de los velos– y la segunda pureza de reconocer su propia pureza. El Buddha despierta a su pureza, y nosotros también tenemos que despertar a la nuestra.
Ahora viene a lo mejor una de las estrofas más importantes para nosotros, la número 7.20. Esta sección tiene como título 'planteamiento de la concepción errónea'. Y va a corregir una noción errónea que nos está limitando.
«"Tener que dar mis miembros y otras partes de mi cuerpo es algo que me asusta": si pensáis eso, ese miedo está fuera de lugar. La confusión te impide discernir lo importante de lo insignificante».
Básicamente lo que proyecta el abogado del diablo –nuestro ego– es, 'el camino es muy difícil', 'me gustaría, Khenpo Rinchen, me gustaría, pero es muy difícil, muy, muy difícil'. Ese miedo a afrontar lo necesario para salir adelante en el camino viene de nuestra confusión. Y el argumento siempre es igual, presenta el dilema en términos de blanco y negro, todo o nada. 'Si tengo que ser generoso, lo tengo que dar todo y quedarme en la calle' –como aquí dice, mi propio cuerpo–. Pero no es así, ese es el argumento del ego; no es todo o nada. Es dar un paso hacia la iluminación, hacer lo mejor que puedas en tus circunstancias. El miedo es una señal de que estamos confundidos o siendo manipulados. Y la pregunta que nos debemos hacer… Hay dos opciones: el sufrimiento de samsara o las dificultades del desarrollo espiritual. No hay una tercera opción. O hay el sufrimiento cíclico que se retroalimenta en samsara –que puede empeorar– o hay ciertas dificultades para ser cada vez más felices, para abrir camino, para liberarnos de malestares. Por tanto, la idea que hay detrás de 'el camino es difícil' es que puedo evitarme todo este sacrificio de levantarme temprano y meditar, que me duelan las rodillas y demás… si no me entrego seriamente al camino, si no adopto bodhichitta. Realmente el sufrimiento no está sobre la mesa porque todo conlleva alguna exigencia, algún malestar; por tanto, ese no es el tema. Si se plantea el argumento desde esa perspectiva, estamos siendo engañados.
Y, como dice Su Santidad, si hay algún problema, alguna dificultad en el desarrollo espiritual, no viene del Dharma, del camino espiritual, viene del karma negativo, viene de algo que hemos desarrollado en el pasado y no de la práctica presente. Es decir, si te sientas a meditar en shamatha… estás sentado, ninguna parte de tu cuerpo se está moviendo y tu mente no tiene que multiplicar impares o hacer la raíz cuadrada… [solo] tiene que enfocarse en una cosa, desarrollar una relación sana con una cosa. Y si hay dificultad en ese proceso, no tiene nada que ver con ese proceso, tiene que ver con que estamos muy desajustados, muy desequilibrados… porque la experiencia en sí es gozo, es paz, es libertad, es deleite. Y cualquier malestar, 'me distraigo mucho, me vienen pensamientos negativos, mi cuerpo no se ajusta'… es por una mala costumbre, por estar mal acostumbrados, por arrastrar negatividad; no viene de la práctica espiritual.
Y después, para ayudarnos, una vez más, hay esta bella analogía de las dificultades asociadas a una intervención médica. Sabemos que tenemos que ir al dentista para tratar una caries, esa infección en la muela o que nos tienen que sacar un anzuelo, y para eso hay que pasar por alguna incomodidad breve para librarnos de un mal mayor –que se nos infecte el dedo y después haya que amputar todo el pie–. La práctica del Dharma es incluso más suave y más ventajosa que la medicina, incluso que la medicina moderna, porque está diseñada por el Buddha. Así que es el método más fácil, más cómodo y más directo hacia el bienestar, la paz y la libertad.
Por lo tanto, la pregunta que nos debemos hacer es, '¿cómo puedo sacar provecho a esta vida?'. La pregunta no es, '¿cómo puedo evitar malestar?', sino, '¿cómo puedo sacar provecho a esta vida?'. Porque es corta. Y después, nos tenemos que preguntar… antes de saber cómo, tengo que saber qué es provecho, qué es realmente provecho. Y, como dice Su Santidad y Shantideva, son tres cosas básicamente: reducir sufrimiento, aumentar felicidad e iluminar a los demás, ayudar a los demás. Quiere decir reducir los velos –que son causa de sufrimiento–, aumentar virtud y sabiduría –que son la causa de la felicidad– y aportar valor a los demás. Eso es lo que es provechoso en la vida. Y cualquier bienestar que logremos, las mayores realizaciones no tienen vuelta atrás porque no es algo condicionado, es algo que aflora cuando quitamos las condiciones de los velos. Por eso me gusta emplear la palabra bienestar para hablar de esta felicidad genuina que aflora cuando eliminamos los velos. Por tanto, malestar necesario a corto plazo para un bien mayor eterno. Ese es el argumento de la estrofa 7.21.
Y el de la 7.22. Para aliviar grandes males es necesaria la madurez mínima de tolerar ciertas incomodidades… hasta que tu cuerpo se ajuste a esta postura, hasta que tu mente esté a gusto en el silencio.
Y ahora pasamos a las últimas estrofas que son la 7.25 y la 7.26. Vamos a leer la 7.25, que nos dice:
«Nuestro guía nos enseña a dar primero cosas tales como verduras u otra comida. Tras habernos habituado a ello, paulatinamente podremos llegar a dar nuestra propia carne».
Aquí simplemente hacemos lo que está a nuestro nivel. No intentes meditar tres horas seguidas, medita quince minutos, lo que tu mente pueda integrar. Porque si insistes demasiado es contraproducente, la mente se rebela; si somos demasiado generosos, nos arrepentimos. Por lo tanto, simplemente tienes que hacer lo que puedas. Y esos pasos hacen que el horizonte sea cada vez más amplio, que las posibilidades sean mayores para ti. Solo se nos pide dar un paso hacia ese ideal de la iluminación; el camino es gradual, paso a paso. Y Su Santidad dijo que para un ser iluminado todo tiene el mismo sabor; para ellos dar algo importante es como regalar una patata, una banana o un vegetal a alguien.
Pasamos ahora a las estrofas 7.27 y 7.28, 'abandonar el abatimiento por la larga duración'. [La 7.27 dice]:
«Al haber dejado atrás los actos negativos, no se sufre. Y al ser sabios, no se carece de alegría. Pues, a la mente y el cuerpo se les daña con los puntos de vista erróneos y los actos negativos».
Esto quiere decir que las dificultades que afrontamos en el camino espiritual suelen [darse] al comienzo, cuando empezamos a nadar contra la corriente de nuestros hábitos. Pero cuando esas prácticas empiezan a convertirse en lo que predomina en nosotros, entonces sentimos el viento en la espalda y el camino se hace mucho más fácil. Como dice aquí, no sufrimos porque vamos reduciendo karma, cada vez [tenemos] más control de nuestra mente y la sabiduría nos produce alegría.
Y [la estrofa] número 7.28:
«El bienestar del cuerpo proviene de los méritos, la felicidad de la mente viene de la sabiduría. ¿Qué puede entristecer a los seres compasivos que para beneficiar a los seres permanecen en el samsara?»
Hay un paso significativo cuando disfrutamos del 'hacer', cuando la práctica en sí –el hacer, la virtud en sí– es suficiente, no tenemos que ver resultados. Esa es una de las once calificaciones para que una virtud se convierta en una paramita: deleitarnos sin la esperanza de [obtener una] recompensa personal o ver un resultado.
Y concluimos con [las estrofas] 7.29 y 7.30:
«Por el poder de la bodichita los actos negativos pasados se consumen y se reúne un inmenso océano de méritos; por eso se dice que superan a los sravakas».
«Montando sobre el caballo de la bodichita que elimina todo dolor y todo abatimiento, ¿qué persona inteligente puede sentirse descorazonada yendo de felicidad en felicidad?»
Voy a utilizar un ejemplo, espero que sea útil para ti porque sé que algunos lo habéis vivido: la dificultad de iniciar una práctica meditativa. Muchas personas me dicen: "Me gusta [meditar], pero no tengo continuidad". Y después, otras personas participan en un retiro, participan en un retiro donde están todas las sesiones programadas, hay el ambiente de otros meditadores, la meditación es guiada y ya está todo reservado, todo hecho para que solo puedas meditar y que no haya fugas de energía –a lo mejor, incluso te quitan el móvil, como hacemos aquí–. [Y, aun así,] los primeros dos días me dicen las personas que es doloroso. Algunas [necesitan] hasta tres días para adoptar la rutina, para estar dentro de sí mismos, interiorizarse. Y luego empieza a [surgir] una sensación muy grata de estar meditando, una sensación muy grata de estar en silencio. Y después, cuando llega el final del retiro de seis días, estamos casi tristes, 'se hizo muy corto, queremos más; yo puedo vivir así todo un año'.
Y lo mismo pasa con la práctica espiritual. Es como empezar a mover una rueda enorme de oraciones. Para aquellos que han ido a Nepal o a la India… ¿Sabéis que aquí tenemos unas rueditas que se mueven con dos dedos? Pues allí hay unos monasterios que tienen unas ruedas de unos dos metros de circunferencia. Y hay que hacer mucho esfuerzo para arrastrar esa rueda y empezar a moverla; pero una vez que coge inercia, velocidad, es muy fácil [hacerla girar]; todo el mundo entra, [la empuja] y es muy fácil, se mueve muy rápido. Así pues, tenemos que tener mucha energía al comienzo. Y después, ese mérito se retroalimenta y se multiplica con bodhichitta, se convierte en un motor perpetuo que nos sigue impulsando y animando.
Con esto concluimos el comentario de la lección diecinueve, la primera parte del capítulo del Entusiasmo.