PANORÁMICA DE LA LECCIÓN
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🙏 Su Santidad Sakya Trizin
Lección 4
Con la motivación correcta y la actitud correcta, esta tarde vamos a estudiar el segundo capítulo del texto.
2.2.2.2.2. Significado del texto
El texto en sí o el ‘significado del texto’ también tiene tres partes.
2.2.2.2.2.1. Preliminares
La primera, los ‘preliminares’; la segunda, la ‘parte principal’ y la tercera, el ‘ritual de conclusión’. Después del ‘significado del texto’ que es el primero, continúan los ‘preliminares’ que también tienen dos partes: ‘purificar el continuo mental’ y ‘entrenar la mente para el beneficio de los demás’.
2.2.2.2.2.1.1. Purificar el continuo mental
Veremos ahora el primero de estos que es ‘purificar el continuo mental’, el cual también tiene ocho partes: la primera es ‘ofrecimientos’, la segunda es ‘postraciones’, la tercera es ‘refugiarse’, la cuarta es la ‘confesión de actos negativos’, la quinta es el ‘regocijarse’, la sexta es ‘pedir que se haga girar la rueda del Dharma’, la séptima es ‘pedir que no se pase al nirvana’ y la octava es la de ‘dedicar el mérito’.
2.2.2.2.2.1.1.1. Ofrecimientos
Primero, los ‘ofrecimientos’. Los ‘ofrecimientos’ también tienen dos partes: la ‘enseñanza general’ y la ‘explicación extensa’.
2.2.2.2.2.1.1.1.1. Enseñanza general (2.1)
Primero veremos la ‘enseñanza general’, que es la primera estrofa del segundo capítulo. En el texto raíz dice:
«Para que pueda tener esta preciosa actitud,
hago una ofrenda perfecta a los que así han ido,
al sagrado darma, inmaculado, raro y supremo,
y a los bodisatvas, océanos de buenas cualidades».
Para que pueda tener esta preciosa actitud, sostener la mente preciosa, se refiere a la preciosa bodhichitta… para sostener la preciosa bodhichitta, primero se hacen ofrendas a la Triple Joya. El objeto supremo de ofrecimiento es la Triple Joya.
A los que así han ido se refiere al Buddha; creo que los que así han ido es el significado literal de tathagata –o en tibetano llamado deshin shekpa–.
Y al sagrado Dharma, inmaculado raro y supremo, que también se refiere al Dharma. El Dharma está libre de pensamientos dualistas.
Y a los descendientes de los buddhas… descendientes de los buddhas aquí creo que se refiere a la Sangha o hijos del Buddha, lo cual se refiere a la Sangha que posee un océano de cualidades virtuosas. Aquí Sangha se refiere a la ‘Sangha noble’. Sangha noble significa ‘aquellos que ya han alcanzado la liberación, aquellos que ya han abandonado los oscurecimientos de las aflicciones mentales, aquellos que ya han alcanzado la liberación, que ya han alcanzado un bhumi o que ya han visto directamente la visión última o que ya han alcanzado el sendero de la visión’. A partir del sendero de la visión en adelante se les llama la Sangha noble. Aunque no son… no se convierten aún en buddhas, pero incluso así tienen un gran conocimiento o un océano de cualidades virtuosas.
Para sostener la mente preciosa –o la preciosa bodhichitta– hacemos ofrendas a los objetos más excelentes de ofrenda que no son otros que el Buddha perfecto, el sagrado Dharma y la noble Sangha, las Tres Joyas preciosas o la Triple Joya.
La intención de hacer ofrendas no es solo acumular mérito para uno mismo. Si uno dice, ‘necesito practicar el Dharma, necesito ir en peregrinación porque quiero purificar mis actos negativos y quiero acumular más mérito para mí’, entonces nuestra intención no es correcta. Nuestra intención está basada en un pensamiento egoísta porque ‘yo quiero hacer ofrendas’, ‘yo quiero acumular mérito’, ‘yo quiero purificar actos negativos’. Está basada en el ‘yo’, en mí mismo, en el pensamiento egoísta. Por tanto, cualquier práctica que hagamos basada en el pensamiento egoísta no es adecuada. No es un Dharma genuino. No es la causa para alcanzar la liberación ni el estado de iluminación. Aquí la intención es alcanzar la budeidad para el beneficio de todos los seres sensibles. La intención es desear alcanzar la budeidad, y el propósito de ello es hacerlo para el beneficio de todos los seres sensibles.
Ofrecer objetos es muy admirable o excelentemente supremo, ofrecer objetos que necesitamos ofrecer haciendo ofrendas más elevadas.
Y la ofrenda más elevada que podemos presentar es la ofrenda de la pureza libre de los tres aspectos o de las tres esferas. La pureza de las tres esferas significa… normalmente las tres esferas se refieren a ‘la esfera del que hace la ofrenda, a la esfera del que la recibe y a la esfera de la ofrenda en sí’, al objeto de la ofrenda –la ofrenda misma–. A estos tres se les llama las tres esferas. Por lo que [a esto], sin conceptualizar, sin tener pensamientos sobre ninguno de estos tres aspectos, de estas tres esferas, se le conoce como la ofrenda pura, la ofrenda que es pura, que está libre de estas tres esferas.
Y también la ofrenda es mejor cuando se ofrece sin la contaminación de velos desfavorables –como en una ofrenda normal–, [libre] de aflicciones como la tacañería, el orgullo, la soberbia, la arrogancia y demás.
Y al concluir la ofrenda deberíamos dedicar todos nuestros méritos para alcanzar la budeidad por el bien de todos los seres sensibles.
Así que con esto tenemos que hacer la ofrenda, con seis aspectos, con seis elementos que tenemos que incluir. El primero es el deseo de alcanzar la budeidad. El segundo es el propósito: el beneficio de todos los seres sensibles. El tercero, los objetos supremos como objetos supremos. El cuarto, la pureza de las tres esferas. El quinto, que no esté manchada por obstáculos o pensamientos como la tacañería, etc. Y el sexto, la dedicación para alcanzar la budeidad.
Con estos seis tenemos que hacer ofrendas al objeto supremo de ofrenda que no es otro que el Buddha perfecto, el sagrado Dharma y la noble Sangha. Hacemos este tipo de ofrenda para sostener la preciosa bodhichitta en nuestro continuo mental. A esto se le llama la ofrenda perfecta.
2.2.2.2.2.1.1.1.2. Explicación extensa
Ahora la segunda estrofa. Primero leeré el guion. Lo que acabamos de ver es el apartado de la ‘enseñanza general’. Ahora viene la ‘explicación extensa’ sobre la ofrenda que tiene seis subapartados. El primero es ‘ofrecer cosas sin dueño’. El segundo es ‘ofrecer el cuerpo’. El tercero es ‘ofrendas mentalmente emanadas’. El cuarto, ‘aspiración para que las ofrendas permanezcan’. El quinto son las ‘ofrendas insuperables’. Y el sexto es la ‘ofrenda de alabanzas’.
2.2.2.2.2.1.1.1.2.A. Ofrecer cosas sin dueño
Primero, ‘ofrecer cosas sin dueño’. Y también tiene dos: ‘los objetos en sí’ y las ‘razones para ofrecerlos’.
2.2.2.2.2.1.1.1.2.A.a. Los objetos en sí (2.2 - 2.6)
Primero, el objeto como tal que empieza con la segunda estrofa:
«Todas las flores y los frutos,
toda clase de medicinas,
todas las joyas que hay en el mundo,
y todas las aguas refrescantes y puras;»
Creo que la segunda… este esquema tiene más de una estrofa.
En el sutra también se dice que se deben ofrecer flores que crecen tanto en el agua como en la tierra… todas las flores del universo. Y también todas las joyas preciosas que no pertenecen a nadie. Debe uno hacer esas ofrendas tal como se dice en el sutra; deberíamos ofrecer todas las flores del universo y todos los frutos, y también todas las medicinas, todo tipo de joyas preciosas y todas las aguas puras y refrescantes.
El agua refrescante y pura significa ‘el agua que tiene ocho cualidades’. La primera es que es refrescante. La segunda, que es sabrosa. La tercera, que es ligera. Y la cuarta, que es clara y adecuada… No. La primera es refrescante, la segunda es sabrosa, la tercera es ligera, la cuarta es suave o tersa, la quinta es clara, la sexta es inmaculada, sin impurezas, la séptima, que al beberla no daña el estómago y la octava, que no daña la garganta. Por lo tanto, es este tipo de agua de calidad el que debemos ofrecer.
Y luego, en la tercera estrofa dice:
«así como las montañas cuajadas de joyas,
los bosques y lugares solitarios y agradables,
los árboles adornados con flores
y aquellos cuyas ramas cuajadas de frutos se inclinan;»
También se ofrecen montañas de joyas preciosas como oro y otras gemas preciosas; y también bosques, es decir, bosques solitarios, bosques pacíficos y tranquilos, apartados de las multitudes. Bosques pacíficos y tranquilos, y árboles embellecidos por sus flores. Los árboles, las ramas de los árboles que se doblan por el fruto perfecto, por el peso de los frutos; las ramas de los árboles se doblan o están más bajas que antes por el peso del fruto.
También el perfume perfecto o incienso con fragancia perfecta, fragancia sin impurezas.
Árboles que conceden deseos, árboles hechos de gemas preciosas y cosechas no aradas. Aquí dice: las cosechas que crecen sin que las cultiven, cultivos silvestres o no cultivados; y también muchas otras cosas… como en realidad, la segunda, la tercera y la cuarta pertenecen al mismo apartado, ‘objetos sin dueño’.
«las cosechas que crecen sin que las cultiven
y todas las cosas bellas dignas de ser ofrecidas;»
Hay también otros objetos adecuados que debemos ofrecer. La quinta, que también pertenece al mismo esquema:
«los lagos y estanques engalanados con lotos
y con los bellísimos cantos de las aves acuáticas,
y todo aquello que no pertenece a nadie
en todo el espacio infinito hasta sus confines;»
También ofrecemos los lagos y estanques que están adornados con flores de loto. Y en estos lagos y estanques hay muchas aves acuáticas hermosas, cisnes o patos que entonan dulces melodías. Y no solo unas pocas [ofrendas], sino que estos objetos de ofrenda llenan todo el espacio, y el espacio no tiene límites. Esto significa que estamos imaginando que hacemos este tipo de ofrendas, no unas pocas, sino ofrendas ilimitadas de estas cosas.
También la sexta estrofa forma parte de este esquema. Dice:
«todo ello lo recreo con la mente y lo ofrezco perfectamente
a los budas, supremos entre los seres, y a sus herederos».
Supremos entre los seres también significa ‘el Buddha’, el más grande de nuestra especie… y a sus herederos; sus herederos son los bodhisattvas, los grandes bodhisattvas.
«Sublimes destinatarios dotados de gran compasión,
pensad en mí con amor y aceptad estas ofrendas».
Aquí, sublimes destinatarios, sublimes receptores, señores compasivos también se refiere a los buddhas, principalmente a los buddhas, y también creo que a los bodhisattvas.
Hacemos todas estas ofrendas que no pertenecen a nadie; todas ellas con las mejores cualidades, las más frescas o de la más alta calidad y también en número infinito. Hacemos estas ofrendas mentalmente al objeto excelente de ofrenda, que no es otro que los buddhas y los bodhisattvas. Al hacer este tipo de ofrendas, el sublime receptor, el sublime destinatario dotado de gran compasión, ‘por favor, acéptalas’. Así que uno ruega que se acepten estas ofrendas.
Cuando hacemos este tipo de ofrendas no significa que los grandes buddhas y bodhisattvas realmente necesiten estas ofrendas, no es porque ellos las necesiten, sino que, de nuestro lado, necesitamos hacer ofrendas para acumular mérito. Y para acumular mérito necesitamos hacer estas ofrendas, por lo que a través de esta práctica podemos acumular mérito, que es muy importante. Sin mérito es difícil avanzar en el camino, y para progresar en el camino, para cruzar el océano del samsara, y luego alcanzar el estado de iluminación necesitamos acumular tanto mérito como sabiduría. Primero obtenemos la liberación y, para ello, también necesitamos mérito y sabiduría. Si falta uno de los dos, entonces no es posible cruzar el océano del samsara ni alcanzar la liberación de todo el samsara. Por tanto, los dos montones –el de mérito y el de sabiduría– son como las dos alas del pájaro. Para que los pájaros vuelen por el cielo necesitan tanto el ala derecha como la izquierda. Si les falta una de las alas o está dañada, entonces no pueden volar ni pueden cruzar el río ni cruzar el océano. Del mismo modo, sin las alas del mérito y la sabiduría no nos es posible cruzar el océano del samsara. Por eso es importante acumular tanto mérito como sabiduría. Ahora mismo estamos hablando del montón de mérito y, para ello, primero tenemos que hacer ofrendas.
Como se ha dicho al principio, tenemos que hacer ofrendas con estas seis condiciones: la intención de alcanzar la budeidad y por el bien de todos los seres sensibles, etc. Con estas seis en mente tenemos que hacer las ofrendas, de modo que hacemos las ofrendas con mente pura, no para obtener fama ni poder ni para lograr resultados mundanos en esta vida. Si haces tales ofrendas con una intención errónea o con una intención mundana, como solo para ganar fama, nombre, poder y riqueza en esta vida, entonces no es correcto. Aunque la visualización de la ofrenda pueda ser correcta, si nuestra intención es una intención mundana, tal ofrenda no es correcta.
Así pues, necesitamos una intención que vaya más allá de las intenciones mundanas, una intención supramundana, no mundana. Por eso debemos aspirar a alcanzar la budeidad o tener bodhichitta o tener la intención de beneficiar, creo yo. Estamos hablando de la parte preliminar, antes de recibir el voto de bodhichitta, por lo que debemos tener el deseo de beneficiar, el deseo de servir a todos los seres sensibles.
En este momento todavía no tenemos la bodhichitta porque este es el… estamos hablando en el contexto más amplio del ritual para recibir el voto de bodhichitta. Y el ritual tiene tres partes: la preliminar, la principal y la conclusión.
Durante la parte principal es cuando se recibe el voto real de bodhichitta, pero ahora mismo estamos en la sección preliminar. Y aquí también debemos tener la intención de beneficiar a todos los seres sensibles. Aquí, en este momento, podemos tener el deseo de alcanzar la budeidad por el bien de todos los seres sensibles.
En los seis puntos este deseo está incluido; si combinamos el primer y segundo punto, significa desear alcanzar la budeidad por el bien de todos los seres sensibles. Pero este tipo de deseo, en este momento, no se llama bodhichitta de aspiración; aunque tenga la misma explicación, el mismo significado, no se llama bodhichitta de aspiración. Se llama un simple deseo. En ese momento aún no se ha recibido el voto real de bodhichitta. Y sin tener el voto de bodhichitta, si uno tiene este tipo de deseo, se llama simplemente deseo; es como el preliminar de la bodhichitta.
Hacemos este tipo de ofrendas que no pertenecen a nadie para acumular cada vez más mérito.
2.2.2.2.2.1.1.1.2.A.b. Razones para ofrecerlos (2.7)
Ahora, en segundo lugar, la razón por la que se hacen estas ofrendas. En la séptima estrofa, dice:
«Puesto que, carente de méritos, soy sumamente pobre,
no tengo otras riquezas que ofrecer;
vosotros protectores que miráis por el bien de los demás
con vuestro poder aceptadlas para beneficiarme».
Aquí protectores también se refiere a los buddhas, a los buddhas perfectos; … vosotros protectores que miráis por el bien de los demás con vuestro poder aceptadlas para beneficiarme. Aquí se explica por qué uno no ofrece las propias posesiones y por qué se ofrecen objetos que no pertenecen a nadie. Aquí la razón es que uno mismo no es una persona muy meritoria, por eso uno es pobre, uno mismo es muy pobre, uno no tiene ningún objeto de buena calidad para ofrecer. Uno no tiene más que estos objetos que no pertenecen a nadie, pero uno realmente desea hacer estas ofrendas por el bien de todos los seres sensibles.
Por lo tanto, ‘solo con el propósito de beneficiar a los demás, por favor, buddhas, por favor, acepten estos objetos de ofrenda’. Se está pidiendo que los acepten no por el bien de los buddhas, sino por el bien de uno mismo, para acumular mérito por el bien de los demás seres. Con este propósito se pide a los buddhas que acepten estos objetos de ofrenda.
2.2.2.2.2.1.1.1.2.B. Ofrecer el cuerpo (2.8, 2.9)
La siguiente es ‘ofrecer el cuerpo’, que son las estrofas 2.8 y 2.9. Aquí dice:
«A los victoriosos y a sus herederos
me ofrezco ahora y en mis vidas futuras.
Seres supremos, aceptadme por completo;
con devoción, estaré a vuestro servicio».
Aquí también, seres supremos creo que se refiere principalmente a los buddhas perfectos. Seres supremos, aceptadme por completo; con devoción, estaré a vuestro servicio.
Ahora la estrofa 2.9 dice:
«Si me aceptáis, para el beneficio de los seres,
trabajaré sin miedo a la existencia,
superaré mis actos negativos del pasado
y nunca más volveré a cometerlos».
Aquí uno está ofreciendo su propio cuerpo a lo largo de todas sus vidas a los buddhas y herederos del Buddha o bodhisattvas. ‘Seres supremos, por favor, acepten o tomen este cuerpo’. Y si uno es aceptado por los buddhas y los bodhisattvas, y se convierte en su sirviente o en su discípulo, entonces uno practicará de acuerdo con sus enseñanzas, obedecerá y seguirá las enseñanzas del Buddha. Esto es una promesa. Cuando uno dice que ofrece su propio cuerpo, significa que seguirá y obedecerá las enseñanzas del Buddha, es decir, que no realizará acciones negativas y realizará acciones virtuosas.
Si uno, solo con palabras, dice que está siguiendo al Buddha, y nuestras acciones no las siguen, eso no está bien, ya que lo principal son nuestras acciones de cuerpo, palabra y mente. Si nuestras acciones hacen algo que va en contra de la enseñanza del Buddha, nunca nos convertiremos en verdaderos seguidores del Buddha porque solo con seguir las palabras no es suficiente; tenemos que seguir el significado o nuestras acciones deben seguir la enseñanza del Buddha.
Por ejemplo, si un médico le dice a un paciente que no coma ciertos alimentos, y el paciente solo escucha ese consejo o palabras, no es suficiente. El paciente debe seguir ese consejo con sus acciones. Si el médico le dice, ‘no debes comer esto y esto’, pero luego el paciente vuelve a casa y come todas esas cosas que no están permitidas, el paciente no está siguiendo los consejos del médico. Solo escuchar atentamente no significa que uno los esté siguiendo, ya que lo principal son las acciones. Y si el paciente come todos estos alimentos equivocados o dieta incorrecta, no está siguiendo realmente el consejo del médico; y si no se sigue el consejo del médico, no es posible que el paciente se cure de su enfermedad.
De forma similar, nuestras acciones deben seguir la enseñanza del Buddha. Sin eso, por mucho que recibamos enseñanzas, por mucho conocimiento que adquiramos al estudiar el Dharma, si no lo aplicamos en la acción, si no actuamos de acuerdo con la enseñanza, entonces, aunque estudiemos durante años y años o décadas y décadas, si no lo seguimos con nuestras acciones, aún no somos verdaderos seguidores. Así que debemos seguir significa que ‘nuestras acciones deben seguir la enseñanza del Buddha para que nos convirtamos en verdaderos seguidores’. Seguir intelectualmente la enseñanza del Buddha no es suficiente, tenemos que seguir la enseñanza del Buddha prácticamente; entonces nos convertimos en buenos seguidores, genuinos. No solo con las palabras, sino también con el significado nos convertimos en verdaderos seguidores del Buddha.
Aquí dice que uno actuará de acuerdo con la enseñanza del Buddha si uno sigue la enseñanza del Buddha o incluso si nuestras acciones siguen la enseñanza del Buddha; eso significa que estamos en el camino correcto, estamos en la senda adecuada y somos verdaderos hijos del Buddha.
Si uno es aceptado por el Buddha, no tendrá miedo del sufrimiento de samsara, no se dejará intimidar por el samsara y podrá beneficiar a los seres sensibles. A veces, las palabras pueden marcar la diferencia.
Si empleamos la palabra beneficiar, si esta palabra puede hacernos sentir más orgullosos… ‘estoy beneficiando a los demás, estoy por encima y estoy beneficiando a los seres inferiores’, si esta palabra beneficiar genera ese tipo de pensamiento, es mejor no emplear la palabra beneficiar; es mejor utilizar servir, ‘sirvo a los seres sensibles’. Y tal vez eso nos ayude con nuestro propio pensamiento. Quizá entonces pensemos que quien sirve está en un nivel inferior, y a quien se sirve está en un nivel superior. Por tanto, con ese tipo de intención, con ese tipo de pensamiento, si servimos, si ayudamos a los demás, eso beneficia a los demás. Y también, al mismo tiempo, controla nuestro orgullo y nuestra arrogancia, de modo que elimina la arrogancia.
En las enseñanzas de entrenamiento mental se dice que uno debe considerarse el más bajo de todos los seres, así también cuando practicamos el Dharma. De hecho, el entrenamiento mental es importante en todo momento, siempre necesitamos seguir las enseñanzas del entrenamiento mental. Aquí, si uno piensa que es el más bajo o que es quien sirve a los demás para ayudarles, tal vez eso puede ayudar a nuestra actitud mental y con nuestras acciones o pensamientos.
Se dice que si uno practica con acciones negativas graves del pasado, es difícil acumular gran mérito. Así que uno confiesa sus propias acciones negativas del pasado y también promete no repetir esos mismos errores en el futuro. Reducimos nuestras propias acciones negativas, y entonces es más fácil acumular más mérito. Por lo tanto, la confesión también es muy importante. Pero en este esquema, el tema principal es la ofrenda.
2.2.2.2.2.1.1.1.2.C. Ofrendas mentalmente emanadas
Ahora, la tercera parte del esquema es ‘ofrendas mentalmente emanadas’. También tiene 12 subsecciones. Y son: la primera es ‘bañar’; la segunda, [‘secar’]; la tercera, ‘vestimentas’; la cuarta, ‘ornamentos’; la quinta, ‘perfumes’; la sexta, ‘flores’; la séptima, ‘inciensos’; la octava, ‘comida’; la novena, ‘luz’; la décima, ‘suelos’; la undécima, ‘moradas excelentes’ y la duodécima, ‘parasoles’.
2.2.2.2.2.1.1.1.2.C.a. Bañar (2.10, 2.11)
Primero, el baño, que son las estrofas 2.10 y 2.11 del texto raíz. Dice:
«En salas de baño bien perfumadas,
con suelos de cristal claro y brillante,
y bellas columnas que resplandecen con joyas;
en las que cuelgan doseles con perlas luminosas,»
Luego, la estrofa 2.11 dice:
«allí con numerosas vasijas preciosas
llenas de agua fragante y agradable,
baño a los budas y sus herederos
mientras suenan melodías y canciones».
Primero, la sala de baño o casa de baño que está impregnada de agua de sándalo y otras aguas fragantes. Y en esta casa de baño el suelo es de cristal, rociado con agua aromática o agua fragante. El suelo es transparente, brillante y radiante, es decir, un suelo muy limpio. En esta sala hay una columna de joyas preciosas muy resplandecientes, y también columnas con doseles relucientes de gemas, todo ello adornado con doseles refulgentes de perlas. Y en tal mansión o sala de baño celestial imaginamos que se encuentran los buddhas y bodhisattvas.
Luego, el recipiente del agua, como un jarrón, también está hecho de piedras preciosas. Dentro del jarrón hay agua perfumada. El agua tiene las ocho cualidades que mencioné antes, y el jarrón está bien lleno con esa agua. Y con música y cantos hermosos, uno baña a los buddhas y bodhisattvas.
2.2.2.2.2.1.1.1.2.C.b. Secar (2.12)
Y ahora la segunda es lavar, que es la primera mitad de la estrofa 2.12. Dice:
«Sus cuerpos seco con telas inigualables,
limpias e impregnadas de aromas excelentes,»
Creo que la segunda… aquí dice lavar, pero quizá no es lavar. Creo que es más bien ‘secar’, secar. Después de lavar se seca con… como cuando normalmente utilizamos toallas. Sus cuerpos seco con telas inigualables que son suaves, delicadas, limpias… y que tienen una buena fragancia. Con esas telas limpias e impregnadas de aromas excelentes, uno secará sus cuerpos después del lavado o del baño.
2.2.2.2.2.1.1.1.2.C.c. Vestimentas (2.12, 2.13)
Y ahora la tercera es ‘vestimentas’. Este apartado empieza en la mitad restante de la estrofa. Dice:
«y les ofrezco maravillosas vestiduras perfumadas
y teñidas con preciosos colores».
Y luego también el primer verso de la estrofa 2.13:
«Con multitud de vestidos suaves y delicados,»
Por tanto, después de secar sus cuerpos, se les adorna con hábitos monásticos o ropas de monje con buena fragancia. Luego, a los bodhisattvas laicos se les adorna con buenas ropas, que son ligeras y suaves y de diversos colores. Con esas ropas se les debe ofrecer, se les debe adornar.
2.2.2.2.2.1.1.1.2.C.d. Ornamentos (2.13)
Y ahora la cuarta es ‘ornamentos’. Empieza en el segundo verso de la estrofa:
«y cientos de bellos adornos
engalano a los sublimes Samantabadra,
Manyugosa, Lokesvara y a otros».
Ahora, esta ofrenda no es para los totalmente ordenados. Esta ofrenda es solo para los nobles bodhisattvas laicos… como coronas enjoyadas y otros excelentes ornamentos enjoyados que se les ofrece a los nobles bodhisattvas laicos. Noble significa ‘aquellos que ya han visto la visión última’, como Samantabhadra, Arya Mañyushri y Lokeshvara –que significa Avalokiteshvara–. Luego, y a otros o etcétera, que significa ‘Vajrapani, Maitreya y todos los demás que adoptan la forma de nobles bodhisattvas laicos’. A ellos se les [ofrecen] estos bellos ornamentos enjoyados.
2.2.2.2.2.1.1.1.2.C.e. Perfumes (2.14)
Ahora la quinta es ‘perfumes’, que comienza en la estrofa 2.14. Dice:
«Con perfumes exquisitos, cuya fragancia
impregna mil millones de mundos,
unto los cuerpos de los poderosos sabios
que relucen luminosos y brillantes como oro puro refinado y pulido».
Aquí estamos ofreciendo perfumes muy poderosos que pueden expandir su fragancia no solo por un universo, sino por miles de universos, por así decir. Es el perfume más excelente el que se debe ofrecer, y no deberíamos malinterpretar el sentido. Normalmente decimos que los monjes y monjas no tienen permitido emplear perfume, los perfumes que podemos comprar en las tiendas. Pero este perfume y el que compramos en la tienda no son los mismos, ya que este se refiere a agua de azafrán y agua de sándalo… ese tipo de perfumes. No el que está en el mercado, con químicos, que solo utilizan los laicos y no los monjes ni las monjas.
Aquí también estamos ofreciendo al Buddha Shakyamuni un perfume poderoso, el perfume más excelente. Y aplicamos ese tipo de perfume al Buddha. Debemos imaginarlo así. Esta es la quinta.
2.2.2.2.2.1.1.1.2.C.f. Flores (2.15)
Ahora la sexta es ‘flores’, que es la estrofa número 2.15:
«Ante los budas – Sabios poderosos también se refiere principalmente a los buddhas*– objetos supremos de mis ofrendas,
dispongo flores deleitables como la mandarava,
el loto, la utpala y otras más; todas fragantes
y agrupadas con destreza en hermosas guirnaldas».
El objeto de ofrenda más excelente para el Buddha son las flores más sublimes; y también flores del reino de los dioses, como las flores celestiales tipo mandarava, y otras flores hermosas y delicadas como flores de loto y flores utpala, además de otras flores muy fragantes. Todas estas flores no están marchitas ni mustias, sino todo lo contrario, están frescas, hermosas y bien decoradas. Además, guirnaldas de joyas bien decoradas, con colores y formas hermosas como ofrendas a los buddhas.
2.2.2.2.2.1.1.1.2.C.g. Inciensos (2.16)
Ahora la siguiente es ‘inciensos’, que corresponde a la estrofa número 2.16:
«Les ofrezco nubes de aroma del mejor incienso
cuyo penetrante perfume embelesa la mente.
Los manjares celestiales los ofrezco también,
a la vez que toda clase de bebidas y alimentos».
Creo que no toda la estrofa, solo los dos primeros versos se refieren al incienso. Se ofrece el incienso más excelente que puede extenderse por todas las partes del mundo o que puede viajar en todas direcciones. El humo del incienso puede cubrir todo el espacio, el aroma, la fragancia del incienso puede expandirse hasta cubrir o impregnar todo el espacio sagrado. Ese tipo de incienso poderoso y excelente es el que debemos ofrecer a los buddhas.
2.2.2.2.2.1.1.1.2.C.h. Comida (2.16)
Y ahora la siguiente es la ‘comida’. Esta corresponde a los dos versos siguientes de la estrofa 2.16:
«Los manjares celestiales los ofrezco también,
a la vez que toda clase de bebidas y alimentos».
Todos estos alimentos excelentes y también los alimentos celestiales son los alimentos más sublimes, y están frescos, limpios y son saludables. Todos estos alimentos sublimes deben ser ofrecidos.
2.2.2.2.2.1.1.1.2.C.i. Luz (2.17)
Y ahora la siguiente es la ‘luz’ que corresponde, creo, a los dos primeros versos de la estrofa 2.17:
«Les ofrezco preciosas lámparas
dispuestas en guirnaldas de lotos dorados».
Lotos hechos de oro, muy hermosos, brillantes, radiantes y bien decorados; en su interior hay joyas diversas, preciosas, muy brillantes. Se hace este tipo de ofrenda al Buddha, principalmente. Aquí, luz o lámpara pueden significar lo mismo, pero creo que luz es más poderoso. Luz tiene un significado más amplio, incluye la lámpara de mantequilla, pero la lámpara no incluye toda la luz. Luz incluye toda la luz, incluida la lámpara.
Cuando hacemos ofrendas de luz tenemos que ofrecer lo más brillante de este mundo no solo lo que aparece en el texto, sino que también podemos ofrecer rayos del sol, rayos de la luna, las estrellas. Los objetos más brillantes, como el sol y la luna, también podemos ofrecerlos como luz. También la luz eléctrica y otras luces y lámparas, lámparas de mantequilla. Todo eso puede ofrecerse en esta ofrenda.
2.2.2.2.2.1.1.1.2.C.j. Suelos (2.17)
La décima es ‘suelos’, que corresponde a los dos versos siguientes de la estrofa 2.17:
«Sobre el suelo liso y rociado de perfume,
esparzo pétalos de preciosas flores».
El suelo está impregnado de agua fragante. Y sobre esa fragancia, una vez aplicada el agua perfumada, se esparcen flores sueltas sobre el suelo. Y luego se ofrece ese suelo al Buddha, principalmente al Buddha.
2.2.2.2.2.1.1.1.2.C.k. Moradas excelentes (2.18)
La siguiente es ‘moradas excelentes’ que significa mansión celestial o casa, que es la undécima ofrenda. Y corresponde a la estrofa 2.18:
«Inmensurables palacios con el sonido de alabanzas melodiosas
y decorados con preciosas perlas y adornos colgantes
que embellecen el espacio infinito
los ofrezco a aquellos cuya naturaleza es compasiva».
Aquí, moradas excelentes significa ‘mansión celestial’, estamos ofreciendo una mansión celestial muy hermosa, espléndida y de gran calidad. También tiene belleza, y las diosas cantan alabanzas hermosas con melodías agradables. Esta mansión celestial está embellecida con perlas y otros ornamentos enjoyados. Y es muy luminosa, tan luminosa que puede iluminar todo el espacio, todo, todo el universo. Esto se convierte en el adorno del espacio. Toda esta excelente mansión celestial también se ofrece a los grandes buddhas o a los buddhas perfectos.
2.2.2.2.2.1.1.1.2.C.l. Parasoles (2.19)
Ahora la número doce es ‘parasoles’, que corresponde a la estrofa número 2.19:
«Preciosas sombrillas con mangos de oro,
bellamente decoradas en sus bordes con joyas,
desplegadas y con maravillosas formas agradables de contemplar,
también las ofrezco continuamente a todos los budas».
Ahora se ofrece el parasol que está hecho de piedras preciosas y tiene un mango de oro. Y el borde del parasol está adornado con piedras preciosas como perlas bien decoradas. Tienen una forma hermosa y un aspecto agradable. Este tipo de parasol se ofrece siempre a los buddhas.
Todo esto forma parte de la ofrenda extensa y una explicación extensa. Creo que con esto concluiré. Y haremos la dedicatoria como siempre.
La edición en inglés utiliza mighty Sages –o Sabios poderosos, en español– en vez de buddhas.
📿 Ven. Khenpo Rinchen
Revisión de Lección 4:
Queridos amigos, bienvenidos a la revisión de la lección número cuatro de El Camino del Bodhisattva.
En esta lección Su Santidad empieza a comentar el segundo capítulo sobre el contenido en sí –sobre las estrofas en sí–, donde empezamos a prepararnos para desarrollar bodhichitta. Estos segundo y tercer capítulos son realmente un manual para desarrollar bodhichitta.
En estas estrofas vamos a rendir homenaje a los buddhas, bodhisattvas y a las Tres Joyas, vamos a hacer ofrendas, confesar el karma negativo para purificarnos, regocijarnos de todas las acciones virtuosas y positivas, hacer una petición para que los buddhas y maestros sigan girando la rueda del Dharma, pedir que no pasen al nirvana hasta que samsara quede vacío y luego, dedicar el mérito para todos los seres.
Su Santidad nos ayuda primero a comprender los objetos: a quién nos estamos refiriendo, a quién vamos a hacer ofrendas, a quién estamos homenajeando y demás. Y, por supuesto, es a Buddha, Dharma y Sangha. Aquí Buddha se describe como Tathagata, que quiere decir ‘el trascendido’ o ‘los seres que han trascendido’ no solo samsara, han trascendido al estado de perfecta iluminación… algunas veces traducidos también como ‘bienaventurados’. Dharma es el estado no-dual, libre de toda mancha conceptual o dualista. Y con descendientes queremos decir la Sangha, ‘la noble Sangha, los bodhisattvas iluminados’, que pueden ser bodhisattvas laicos o monásticos.
Y hacia ellos hacemos ofrendas perfectas. Esto es curioso, saber cuál es la ofrenda perfecta. Ya que vamos a hacer una ofrenda, vamos a hacerlo bien, vamos a hacerlo perfectamente. Y hay seis ingredientes. Primero tenemos que tener la intención de lograr la budeidad, la perfección para servir mejor a todos los seres. Realmente podemos dividir estos dos aspectos: la intención de lograr la iluminación y el propósito de estar iluminados son para servir mejor, para ayudar mejor a los demás. Y hacer esa ofrenda a objetos supremos, Buddha, Dharma, y Sangha. El cuarto es desarrollar la ofrenda física, verbal y mental acompañada de una visión muy profunda de la realidad que trasciende las tres dimensiones: la noción del sujeto –el actor que da–, el acto de dar y los seres que reciben; es decir, vacuidad o, por lo menos, la originación interdependiente que no atribuye existencia inherente a esos tres aspectos. Y después [tiene que estar] libre de cualquier estado ulterior, de cualquier estado aflictivo –especialmente tacañería–. Y luego, concluir dedicando el mérito para que todo el karma positivo nos encamine al despertar y produzca condiciones óptimas para el despertar de todos los seres.
Aquí Shantideva organiza las ofrendas en seis categorías. Primero vamos a ofrecer todas las cosas materiales posibles que existan en el universo, con dueño o sin dueño; el título dice, ‘ofrecer cosas sin dueño’. Después vamos a ‘ofrecer el cuerpo’, que quiere decir ponernos a disposición de Buddha, Dharma y Sangha y de bodhichitta, entregarnos nosotros [mismos] como servicio. Después ‘ofrendas mentalmente emanadas’ –cosas que visualizamos–. Y después hay tres más que Su Santidad va a elaborar en la siguiente lección: aspirando a que las ofrendas permanezcan, que sean insuperables y también ofrecer alabanzas.
Ahora vamos a resumir los primeros tres tipos de ofrendas que mencionó Su Santidad, empezando con la primera estrofa. Y después [en] las estrofas 2, 3, 4, 5 y 6 ofrecemos agua con las mejores cualidades. Hay ocho cualidades distintivas del mejor tipo de agua –que mencionó Su Santidad–, objetos reales de la mejor calidad. Y aquí, cuando estamos visualizando, es importante ser completamente abundantes, la cantidad tiene que ser infinita y la calidad máxima. Lo más exquisito que puedas imaginar o visualizar.
Su Santidad dijo: “No ofrecemos porque los buddhas necesitan, ofrecemos porque nosotros necesitamos ofrecer”. No porque los buddhas necesiten recibir, sino porque nosotros necesitamos ofrecer. Y eso nos ayuda de dos maneras: desarrolla un mérito muy importante que genera abundancia, recursos, oportunidad y, a la vez, corrige el aferramiento, corrige todo tipo de dependencias, posesividad y demás.
Su Santidad hizo hincapié en resaltar la importancia del mérito en el camino. Y creo que esto es muy importante en general, pero especialmente para nosotros –en Occidente– que estamos muy inclinados hacia la parte intelectual. Apreciamos la filosofía, la lógica del Dharma que da el porqué de todo, pero aún no valoramos suficientemente la necesidad de mérito. Y los lamas emplean la analogía de un pájaro que necesita las dos alas para volar. Por tanto, es muy importante, si queremos tener experiencias meditativas que nos transformen, si queremos insight [comprensión profunda] o hacer descubrimientos en las enseñanzas, tenemos que estar respaldados con el mérito, que quiere decir [que] tenemos que estar en armonía con esa verdad que queremos descubrir, nuestros incentivos tienen que estar alineados con esa verdad.
El ejemplo simple que doy es justo el de la generosidad, la primera paramita. Si la generosidad se convierte en nuestra misión, eso genera mérito en general; y ese mérito también tiene un aspecto particular que nos predispone para estar más compenetrados con el cambio.
La impermanencia es la característica principal de los fenómenos compuestos. Su naturaleza es vacuidad, pero la característica es impermanencia. Así pues, cuando practicamos vipashyana, el primer logro es descubrir impermanencia, que no es algo controvertido, no es algo budista, todo el mundo acepta el cambio. Todo el mundo sabe que el universo está vibrando, que todas las cosas compuestas se van a descomponer, pero hay una parte emocional, ilógica que se resiste a muerte al cambio, está activamente enmascarando, ocultando cualquier señal del cambio –¡canas, arrugas!–.
Y si somos generosos, no [si] alguien nos roba, [sino que si] tú inicias un movimiento voluntario de compartir algo, estás reconociendo el cambio, aceptando el cambio, disfrutando del cambio, viviendo el cambio. Algo que estaba de este lado, ahora está del otro, lo estás haciendo con alegría. Y eso te predispone a aceptar el cambio, a ser una persona más resiliente cuando surja un cambio brusco e inesperado en tu vida. Para una persona que se aferra mucho a sus pertenencias, esos cambios realmente le sacuden, le aplastan, es terrible, es una amenaza vital; pero para una persona generosa no lo es. Y, ¿qué nos ayuda realmente a integrar vivencialmente la filosofía aplicada de esa impermanencia? Pues es el mérito de la generosidad.
Y, a la vez, nuestro estudio filosófico nos ayuda a que las ofrendas, la generosidad sea más pura, más trascendental, libre de estas tres esferas: que trascienda el sujeto que da, trascienda el acto, trascienda el ser [que recibe]; no verlo como tres partes, tres dimensiones independientes.
Por tanto, la sabiduría que adquirimos nos empodera para desarrollar mejor mérito, ejecutar mejor los medios hábiles, con más profundidad. Y, a la vez, los medios hábiles que implementamos desarrollan karma positivo, mérito que mejora nuestra condición y nos armoniza con la realidad. Y, de ahí, el salto a descubrirla es menor. Por ello, es muy importante desarrollar mérito. Incluso grandes, grandes practicantes y yoguis [tienen] cierta urgencia buscando cualquier [momento] para desarrollar mérito porque saben que su meditación depende de ello, que sus logros dependen de ello, que sus realizaciones dependen de ello. Esto es muy, muy importante.
Su Santidad nos recuerda que la motivación para hacer las ofrendas es bodhichitta. Empleamos la mera aspiración de bodhichitta para generar el mérito para después poder engendrar el verdadero voto de bodhichitta. Esa es la explicación que dio Su Santidad. Si no la entiendes, rebobina treinta segundos; hay que escucharla tres veces.
Hoy en día nuestros recursos son muy limitados, nuestros bolsillos no son muy profundos, así que no tenemos que limitarnos a lo que tenemos, podemos ofrecer el universo entero. Y aquí [está] la distinción entre dar y ofrecer. En todos los textos, liturgias, vais a ver esa diferenciación de los verbos. Dar implica que tú eres el protagonista y estás de alguna manera imponiéndote, tú estás cambiando la vida de otra persona con un recurso. [Sin embargo], ofrecer es mucho más humilde, es decir, nosotros presentamos algo que consideramos valioso y la otra persona es el protagonista, el que decide lo que toma, cuánto toma, cuándo lo toma. Y no solo en relación con Buddha, Dharma y Sangha, [también] en relación con ofrendas que hacemos a nuestros familiares, amigos, compañeros de la sangha… ten ese gesto humilde, esa postura de ofrecer, y no ‘¡tú necesitas esto!’.
Pasamos a las estrofas 2.8 y 2.9 que describen la ofrenda de uno mismo. Literalmente es cuerpo, pero quiere decir [que] nosotros mismos nos ofrecemos. Su Santidad nos dice [que] si queremos ser seguidores del Buddha, tenemos que seguir las enseñanzas del Buddha no solo intelectualmente, sino [que] tenemos que actuar en concordancia con las enseñanzas. Si no, no somos realmente budistas o practicantes budistas o seguidores del Buddha, o hijos o hijas o herederos del Buddha.
Así pues, una vez que somos aceptados por el Buddha… y eso es interesante verlo de esta manera. Nosotros utilizamos el verbo tener –‘tengo un maestro’, ‘voy a tomar refugio’–, pero realmente es algo que se nos da, somos aceptados cuando calificamos [para ello]. Y una vez que somos aceptados por el Buddha, entonces estamos protegidos por el Buddha, por el Dharma y por la Sangha; y vamos a sentir el viento en la espalda, es decir, con cada paso que damos, vamos a avanzar mucho más.
Y Su Santidad dice que tenemos que tener cuidado algunas veces con las palabras que empleamos. Cada palabra tiene su propia connotación. Podemos decir: “Quiero lograr la iluminación porque voy a salvar a todos los seres” –algunas veces aparece esa palabra–… o “voy a beneficiar a todos los seres”. Pero él sugiere que tenga el espíritu de la palabra servir: “Voy a crecer y madurar en el camino para aportar más a los demás, para servir mejor a los demás”. Y sentir –como dicen todos los manuales de entrenamiento mental, de Loyong–, vernos en la posición inferior; para contrarrestar ese impulso egocéntrico de ser el ombligo del mundo, vernos en una posición inferior y decir: “Todos están por encima, yo soy el sirviente, yo soy el servidor de todos los seres”.
Aquí hay algo interesante que podemos resaltar –por supuesto, hay muchas cosas interesantes, pero trato de resaltar algunas cosas que se pueden escapar– en la estrofa número 2.9:
«Si me aceptáis, para el beneficio de los seres,
trabajaré sin miedo a la existencia,
superaré mis actos negativos del pasado
y nunca más volveré a cometerlos».
Aquí hay una pista de cuánto del mal que surge en nuestra mente, del mal que hemos hecho en el pasado tiene su origen en el miedo. Es muy importante que este proceso de hacer ofrendas, rendir homenaje a los buddhas, refugio, bodhichitta… ayude a disipar ese miedo, ese vacío existencial que es, de alguna manera, la presión samsárica que nos lleva a actuar de forma nociva, dañina y torpe.
Y después pasamos a la última parte que son ofrendas que visualizamos. Y Su Santidad las describió en detalle tal como están especificadas aquí. Realmente es una visión muy bella. Deberíamos crear una imagen, un vídeo para inspirarnos de lo que puede ser; componer también algunas canciones para inspirarnos.
Son doce objetos. Ofrecemos un baño a los buddhas y bodhisattvas, ofrecemos secar su cuerpo, vestimenta extraordinaria, ornamentos a los bodhisattvas laicos, perfumes exquisitos de todo tipo, flores, guirnaldas de flores frescas –algunas veces una lluvia de pétalos–, inciensos muy delicados que tienen un aroma muy exquisito y natural [que] se extiende con los vientos en todas las direcciones, la comida más exquisita… Con lámparas Su Santidad aclaró que realmente son ofrendas de luz; lámparas son muchas veces los recursos limitados que teníamos en este mundo en la era preindustrial, pero realmente [es] toda la luz que podamos imaginar en el universo. Un lugar bien arreglado con pétalos y, en ese terreno, una mansión celestial decorada con todo tipo de joyas brillantes, y después parasoles –hoy en día no se ven muchos parasoles; hay paraguas, pero no parasoles–, parasoles muy elegantes con flecos o guirnaldas de joyas delicadas.
Los límites realmente están en nuestra imaginación. Y aquí [las] personas creativas, artistas tienen cancha abierta para desarrollar ofrendas vastas, puras y bellas; porque, al fin y al cabo, esto es una excusa para inspirarte. Los buddhas van a sonreír, pero realmente es [para] nosotros dar sin límites.
Queridos amigos, con esto concluimos el repaso, la revisión de la lección número cuatro. Muchas gracias.