A. Cómo enseña el Darma un maestro
A) Cómo enseña el Darma un maestro que es un Buda
El maestro que es un buda enseña usando las tres clases de prodigios. Primero, por medio del poder milagroso de su cuerpo, desde el círculo de pelo que tiene entre las cejas irradia inconcebibles rayos de luz que reúnen a su alrededor a discípulos que necesitan ser adiestrados y que aún no estaban junto a él. Luego, extendiendo el poder de su lengua sobre mil millones de mundos infunde confianza a los discípulos reunidos. Por medio del poder milagroso de su mente de comunicar plenamente, sabe el nivel de entendimiento, la capacidad y el potencial latente de los discípulos reunidos. Finalmente, por medio del poder milagroso de su palabra de enseñar del modo apropiado a sus oyentes, el Buda con su habla melodiosa dotada de las sesenta cualidades expone el Darma a los seres —ya sean dioses, nagas, etcétera— en la propia lengua de cada uno. Así es cómo enseña el Darma según las necesidades de los seres.
B) Cómo enseña el Darma un maestro que es un Arhat
El maestro que es un arhat enseña mediante las tres purezas. La primera pureza es la del oyente o recipiente. Gracias a su clarividencia, que le permite conocer la mente de los demás, el maestro puede examinar el continuo mental del discípulo potencial. Si comprueba que es un recipiente adecuado, le enseña el Darma. La segunda pureza es la de la palabra del maestro que enseña. Esto significa que, dado que el maestro está libre de los oscurecimientos emocionales —el deseo, etcétera—, enseña usando palabras inmaculadas, de un modo perfectamente correcto y claro, y con un tono melodioso y agradable. La tercera pureza es la de la enseñanza. Debido a su memoria que lo retiene todo sin olvidar nada, el arhat recuerda las enseñanzas exactamente tal como fueron expuestas por el Buda y otros maestros. Luego las enseña sin añadir ni omitir nada y sin ningún error en el significado.
¿Por qué los arhats shravakas no exponen las enseñanzas usando las tres clases de prodigios? Ellos no pueden hacerlo debido a cuatro limitaciones cognitivas. La primera es que su conocimiento está limitado en el espacio; como, por ejemplo, en el caso del noble Maudgalyayana, que no pudo ver que su madre había renacido en la tierra pura de Marichi. La segunda es que su conocimiento está limitado en el tiempo; como, por ejemplo, en el caso del noble Shariputra, que no pudo detectar la semilla de la liberación en el continuo mental del laico Shriya. La tercera es que su conocimiento está limitado en la percepción de las infinitas causas y sus infinitos resultados. Como se dice:
Cada uno de los ocelos multicolores de la cola de un pavo real tiene causas diversas y distintas.
Quien las conoce es omnisciente;
sin la sabiduría omnisciente, es imposible conocerlas.
Finalmente, los arhats carecen de muchas de las cuantiosas cualidades de los budas. No tienen las diez fuerzas ni los cuatro tipos de intrepidez ni las dieciocho cualidades exclusivas, etcétera.
C) Cómo enseña el Darma un maestro erudito
En la India, la noble tierra donde el Darma se inició, había dos grandes universidades monásticas muy famosas. Los panditas del glorioso monasterio de Nalanda exponían las palabras del Buda aplicando las cinco perfecciones y los comentarios usando los cinco apartados preliminares de presentación. En cambio, los panditas de Vikramashila primero preparaban a los discípulos para recibir las enseñanzas y luego las presentaban mediante las dos confirmaciones.
De estas dos tradiciones, los ñingmapas seguimos la tradición del noble protector Nagaryuna y de Padmasambhava, por lo que este gran tratado, el Bodicharyavatara, se presentará usando los cinco apartados preliminares de presentación: del autor, la procedencia de las enseñanzas del tratado, la tradición a la que pertenece, el resumen general y su finalidad.
El autor del Bodicharyavatara fue el gran pandita y noble bodisatva Shantideva, que estaba perfectamente provisto de los tres requisitos necesarios para componer un sastra. Su vida estuvo adornada con siete episodios extraordinarios, en especial el hecho de que su yídam, el venerable Mañyusri, lo bendijera y deviniese su guía. Los siete episodios extraordinarios se enumeran así:
Complació a su yídam (1),
tuvo una conducta excelente en Nalanda (2),
resolvió un conflicto (3) y aceptó como discípulos a seres con extrañas creencias (4), y también a mendigos (5), no creyentes (6) y un rey (7).
El gran Shantideva nació en el país del sur llamado Saurastra. Era hijo del rey Kalyanavarman y recibió el nombre de Shantivarman. Desde sus primeros años veneraba a los budas del pasado, estaba naturalmente inclinado por el Mahayana y sentía un gran respeto por los maestros espirituales y la orden monástica. Era un bienhechor de todos por igual, tanto de señores como de sirvientes, y cuidaba compasivamente de los pobres, los enfermos y los más desfavorecidos. Su principal interés era la práctica de los bodisatvas, lo que le llevó a dominar todas las artes y las ciencias. En especial, le solicitó a un yogui mendicante la sadana Tikshamañyusri. La practicó y tuvo una visión del yídam.
Cuando murió el rey, su padre, decidieron otorgar el poder real a Shantivarman. Para ello prepararon un gran trono hecho con materiales preciosos. Pero esa noche el príncipe vio en sus sueños al venerable Mañyughosha sentado en el trono al que él iba a ascender el día siguiente. Mañyughosha le habló y le dijo:
Mi querido y único hijo, este es mi trono
y yo, Mañyusri, soy tu guía espiritual.
Que tú y yo nos sentemos en el mismo sitio
es algo que realmente no está bien.
Al oír esto, Shantivarman se despertó de su sueño y comprendió que no sería apropiado asumir el reinado. Sin sentir ningún apego por las grandes riquezas del reino, partió y fue al glorioso monasterio de Nalanda donde recibió la ordenación de Yayadeva, el principal de los quinientos panditas del monasterio, que le dio el nombre de Shantideva.
Con respecto a su vida espiritual interior, recibió del noble Mañyusri las enseñanzas de todo el Tripitaka. Meditó en ellas y condensó su precioso contenido en dos sastras: El compendio de los preceptos y El compendio de los sutras. Aunque había obtenido innumerables cualidades de eliminación y realización, los otros monjes lo desconocían y, puesto que exteriormente su comportamiento parecía limitado a las actividades de comer (bhukta), dormir (susta) e ir de acá para allá (kutsiva), le pusieron el apodo de Bhusuku. Así es como valoraban su conducta externa. Se quejaban de que no hacía ninguna de las tres tareas requeridas a los monjes de ese monasterio y consideraban que, por lo tanto, no tenía derecho a disfrutar de las ofrendas y la comida ofrecidas por los devotos para la manutención de la sanga. Así que decidieron expulsarlo.
Planearon que cada uno expondría las escrituras sagradas y así cuando llegase el turno de Shantideva se sentiría avergonzado y huiría. Le pidieron insistentemente una vez y otra que enseñase, pero cada vez se negaba diciendo que no sabía nada. Así que le pidieron al abad que se lo ordenase. El abad así lo hizo e inmediatamente Shantideva prometió que daría una enseñanza. Entonces, algunos monjes empezaron a tener dudas y no sabían qué pensar de lo que estaba pasando. Para ponerlo a prueba, prepararon una gran cantidad de ofrendas y las dispusieron en una vasta explanada en el exterior del monasterio. Invitaron a una gran muchedumbre y prepararon en medio un trono muy elevado sostenido por leones. Luego llamaron a Shantideva y la mayoría de los monjes se quedó estupefacta al verlo sentado sobre el trono sin saber cómo había llegado hasta allí.
—¿Os gustaría que expusiese alguna enseñanza conocida del Buda? —les preguntó Shantideva— O ¿preferiríais que os expusiese algo que nunca hayáis oído anteriormente?
Todos estaban asombrados y dijeron:
—Por favor enséñanos algo que sea completamente inédito.
El compendio de los preceptos era demasiado extenso, mientras que El compendio de los sutras era demasiado breve; así que Shantideva les expuso el Bodicharyavatara que, aunque su significado es muy vasto, está muy condensado. El venerable Mañyusri apareció, sentado en el cielo, y muchos pudieron verlo, lo que despertó en ellos una gran fe. Y cuando Shantideva llegó, en el capítulo de la sabiduría, a esta estrofa [IX-34]: «Cuando ni la existencia ni la no existencia están ya presentes en la mente...», él y Mañyusri empezaron a ascender más y más en el espacio hasta que desaparecieron. Sin embargo la voz de Shantideva continuó oyéndose hasta que la transmisión del texto hubo concluido.
Aquellos de los que estuvieron presentes que tenían el poder de una memoria extraordinaria anotaron las enseñanzas tal como las recordaban. Pero produjeron textos de distintas dimensiones: algunos tenían setecientas estrofas, otros mil y otros más de mil. Los panditas de Cachemira hicieron un texto de setecientas estrofas divididas en nueve capítulos, mientras que los de Magadha (centro de la India) hicieron un texto de mil estrofas en diez capítulos. Todos discrepaban y la duda reinaba entre ellos. Además, no sabían a qué textos se refería Shantideva cuando mencionó que debían leer El compendio de los preceptos frecuentemente y El compendio de los sutras, más breve, de vez en cuando.
Cierto tiempo después averiguaron que Shantideva vivía en el sur, en la estupa de Shridakshina. Dos de los panditas que tenían el poder de una memoria extraordinaria fueron a verlo para invitarlo a que volviese. Pero cuando lo encontraron, Shantideva no vio oportuno el regresar. Sin embargo, en respuesta a sus preguntas, les hizo saber que la longitud del texto correspondía a la versión de los panditas de Magadha y que en cuanto a El compendio de los preceptos y El compendio de los sutras, los encontrarían escritos con una perfecta letra de pandita en las vigas de su celda del monasterio de Nalanda. Luego les dio las transmisiones orales y enseñanzas de esos textos.
Posteriormente, Shantideva viajó hacia el este donde, por medio de sus poderes milagrosos, resolvió una seria controversia y las partes contendientes se reconciliaron y se estableció la armonía entre ellos.
También aceptó como discípulos a un grupo de quinientas personas con estrafalarios puntos de vista no budistas que vivían no muy lejos del oeste de Magadha. Allí había ocurrido una gran catástrofe natural y la gente padecía hambre y sed. Le dijeron a Shantideva que si les salvaba la vida, aceptarían sus enseñanzas. El maestro bendijo con profunda concentración las limosnas de arroz cocido que había recibido en su bol de mendicante y con él los alimentó y sació a todos. Así, los apartó de sus ideas equivocadas y les hizo seguir las enseñanzas budistas.
Poco después, durante una terrible hambruna, alimentó y devolvió la salud al menos a mil mendigos que estaban desfallecidos y muriendo de inanición.
Posteriormente, en el este (es decir, en Magadha), Shantideva entró a formar parte de la guardia personal del rey Arivishana, que estaba amenazado por Machala. Meditando en sí mismo como inseparable de Mañyughosha, cogió una espada de madera con su vaina y le confirió poderes del Darma tan portentosos que armado con ella podía aplastar cualquier ataque. Puesto que gracias a él se creó una gran armonía, todos lo respetaban. Sin embargo, algunos que sentían una tremenda envidia de él fueron a protestar al rey:
—¡Este hombre es un impostor! —gritaban—. ¡Es necesario que se haga una investigación! ¿Cómo es posible que haya podido defenderlo si no tiene más armas que una espada de madera?
El rey se enfureció y todas las armas fueron revisadas una por una. Cuando le ordenaron a Shantideva que sacase su espada, él replicó que no debía hacerlo pues ello dañaría al rey.
—Aunque me dañe —ordenó el rey—, ¡sácala!
Fueron a un sitio solitario donde Shantideva le pidió al rey que se cubriese un ojo con una mano y que mirase con el otro. Hecho lo cual, sacó la espada y su resplandor era tan intenso que el ojo del rey saltó de su órbita y cayó al suelo. Aterrados, el rey y toda su escolta le suplicaron que los perdonara y le pidieron refugio. Shantideva colocó el ojo del rey de nuevo en su órbita y, debido a sus bendiciones, este recuperó la vista sin ningún dolor. Todo el país tuvo fe en él y abrazó el Darma.
Algún tiempo después fue a Shriparvata, en el sur. Allí adoptó el modo de vida de los mendigos desnudos ucchushma y se sustentaba con el agua residual del lavado de los platos y los cacharros de cocinar. Sucedió que una sirvienta del rey Khatavihara, llamada Kachalaha, una vez vio que si algo del agua residual que ella arrojaba caía sobre Shantideva, era como si cayese sobre metal al rojo vivo: hervía y crepitaba.
Por aquel entonces, un maestro hindú llamado Shankaradeva le profirió al rey el siguiente desafío. Él dibujaría en el cielo el mandala de Maheshvara y si los maestros budistas no eran capaces de destruirlo, todas las imágenes y los textos budistas deberían ser arrojados al fuego y todos deberían adoptar sus principios religiosos. El rey convocó a la sanga budista y le informó del desafío. Pero nadie podía prometer que sería capaz de destruir el mandala. El rey estaba sumamente angustiado, así que cuando la sirvienta le dijo lo que había visto, ordenó que hiciesen venir a Shantideva. Lo buscaron por todas partes hasta que lo encontraron sentado debajo de un árbol. Cuando le explicaron la situación, Shantideva aseguró que podría hacerlo, pero para ello necesitaba una jarra llena de agua, dos trozos de tela y fuego. Todo fue preparado según sus indicaciones.
Al atardecer del día siguiente, el yogui hindú dibujó algunas líneas en el cielo y se marchó. Todos empezaron a asustarse. Pero a primeras horas de la mañana siguiente, mientras se dibujaba el mandala, antes de que la puerta del este estuviese acabada, Shantideva entró en una profunda concentración. Entonces se levantó un fuerte huracán que barrió e hizo desaparecer el mandala; y las plantas, los árboles e incluso las ciudades fueron sacudidos hasta casi su aniquilación. Toda la gente quedó desperdigada, el maestro hindú desapareció empujado por el viento como un pajarillo y todo quedó sumido en una gran oscuridad. Entonces, de entre las cejas de Shantideva surgió una luz que mostraba el camino al rey y la reina. Como estos habían sido despojados de sus vestimentas y estaban cubiertos de polvo, Shantideva con fuego les dio calor, los lavó con agua, los vistió con telas y los reconfortó. Luego, por medio del poder de su concentración, Shantideva reunió a la gente, la lavó, perfumó, vistió y reconfortó. Muchos de ellos empezaron a seguir las enseñanzas budistas. Los lugares de culto no budistas fueron derruidos y los centros budistas florecieron, se expandieron y perduraron durante mucho tiempo. Debido a eso, ese lugar se conocía como el lugar donde los no budistas fueron vencidos.
Aunque Shantideva afirmaba que no era más que un individuo corriente, Yetari explica que Shantideva estaba considerado como una manifestación de Mañyughosha. Según Prajnakaramati, Shantideva era un Arya o ser sublime. Y Vibhutichandra, refiriéndose a la excelencia de sus obras, escribió:
Han aparecido numerosos grandes seres
relacionados con las enseñanzas del Victorioso,
pero no he encontrado a ninguno cuya experiencia y realización sean comparables a las de Shantideva.
El maestro Krishnacharya mencionó a Shantideva como «El que ha puesto los pies de loto de Mañyughosha sobre su cabeza». Sus cualidades eran, pues, inestimables.
Shantideva compuso tres obras: el Shikshasamucchaya (El compendio de los preceptos), una enseñanza detallada; el Sutrasamucchaya (El compendio de los sutras), un texto breve; y el Bodicharyavatara (La aplicación de la práctica del bodisatva), un texto vasto en cuanto a su significado y conciso en su formulación, y del que es bien sabido que en la India se compusieron al menos ciento ocho comentarios.
Las enseñanzas expuestas en el Bodicharyavatara proceden de las enseñanzas del Buda reunidas en el Tripitaka, y más concretamente de los sutras.
De los dos vehículos generales del budismo —el Gran Vehículo y el Vehículo Básico—, el Bodicharyavatara pertenece al Gran Vehículo o Mahayana, y de las dos secciones del Mahayana —los sutras y los tantras—, pertenece a la sección de los sutras.
El texto explica cómo generar la suprema bodichita en aspiración y, de un modo detallado, cómo ponerla en aplicación adiestrándose en las seis paramitas o perfecciones trascendentales.
Estas enseñanzas sobre cómo practicar el camino de los bodisatvas de modo completo y sin ningún error se expusieron para beneficiar, en principio, a los quinientos panditas de la gloriosa universidad monástica de Nalanda y, en general, a todos los seres.
Estos son, pues, los cinco apartados preliminares de presentación, cuyo propósito es inspirar confianza a los discípulos para que sean recipientes adecuados y aptos para recibir las enseñanzas.
B. Cómo los discípulos han de escuchar las enseñanzas
A) La motivación
Los seres de capacidad superior están plenamente motivados por la preciosa bodichita, que es la puerta de acceso a incalculables méritos. Para ello, hemos de reflexionar del modo siguiente. De todos los seres que están en el samsara desde tiempos sin principio, no hay ninguno que no haya sido nuestro padre o nuestra madre. Y cuando fueron nuestros padres, nos trataron con gran bondad, igual que lo han hecho nuestros padres actuales. Nos dieron lo mejor de su comida, nos vistieron del mejor modo posible y nos criaron con inmenso amor, expresándonos constantemente su bondad. Todos esos seres, que fueron tan bondadosos con nosotros, desean ser felices. Pero desconociendo que la práctica de acciones como los diez actos virtuosos es la causa de la felicidad, se dedican, en lugar de eso, a llevar a cabo los diez actos no virtuosos, que son la causa del sufrimiento. El modo en el que actúan se opone por completo a sus deseos más profundos. Están tan desorientados que toman el camino equivocado. ¡Ay! Son como ciegos abandonados en medio de una llanura desierta.
En la actualidad, hemos obtenido una existencia humana dotada de las libertades y las condiciones favorables, hemos conocido a un maestro espiritual auténtico y tenemos la posibilidad de practicar el Darma auténtico. Siendo tan afortunados, no debemos abandonarnos a la pereza y posponerlo todo para más adelante. Hemos de estudiar y poner en práctica las profundas enseñanzas del Darma sublime para que podamos liberar a todos los seres, nuestras antiguas madres, de las tendencias habituales, los sufrimientos y las percepciones kármicas de cada uno de los seis reinos del samsara, y hacer que alcancen el estado omnisciente y perfecto de la budeidad. Cultivar la bodichita reflexionando de este modo es un punto crucial sumamente importante.
B) La conducta
Deben evitarse los tres defectos del recipiente, las seis manchas y los cinco modos incorrectos de recordar.
Los tres defectos del recipiente
Acerca de los tres defectos del recipiente, se dice:
Sin prestar atención, se es como un recipiente vuelto hacia abajo.
Sin recordar lo escuchado, se es como un recipiente perforado.
Al mezclar lo escuchado con emociones negativas, se es como un recipiente con veneno.
Cuando escuchéis las enseñanzas, no debéis dejar que vuestra consciencia auditiva se distraiga con otros objetos. Si, en vez de escuchar las palabras de la explicación y estar atentos, habláis o miráis alrededor distraídamente, seréis como un recipiente que está vuelto hacia abajo en el que se trata de verter néctar. Aunque estéis físicamente presentes en el lugar donde se están dando las enseñanzas, no escucharéis ni una sola palabra. Eso es un defecto.
Aunque escuchéis las enseñanzas, si las dejáis en el mero entendimiento superficial tras haberlas escuchado, sin tratar de retenerlas y memorizarlas, seréis como un recipiente perforado en la base que no retendrá nada aunque se vierta néctar en él. Por muchas enseñanzas que escuchéis, no asimilaréis ninguna ni sabréis cómo ponerlas en práctica. Eso es otro defecto.
Si escucháis las enseñanzas para mejorar vuestra situación en la vida, haceros famosos o ricos, o para que otros os elogien, y si, mientras recibís las enseñanzas, vuestra mente alberga los cinco venenos —el deseo, el odio, la ignorancia, etcétera—, seréis como un recipiente con veneno en el que se vierte un néctar excelente. En vez de beneficiar a la mente, el Darma se convertirá en lo opuesto. Eso también es un defecto.
Cuando se escuchan las enseñanzas, es necesario estar libres de esos tres defectos. En El sutra de la Prajñaparamita de extensión media, el Buda dio las siguientes instrucciones:
Escuchad muy atentamente, del modo adecuado y recordad lo que oigáis, y os hablaré.
Respecto a eso mismo, los maestros sublimes han dicho:
Si el Darma no se practica de acuerdo con el Darma, el mismo Darma será la causa de renacer de nuevo en los reinos inferiores.
Las seis manchas
En El razonamiento bien explicado se dice:
Orgullo, ausencia de fe, falta de interés,
distraerse externamente, abstraerse y desanimarse:
estas son las manchas del que escucha.
Estas manchas se refieren, respectivamente, al orgullo de pensar que se es superior al maestro y los compañeros espirituales; a la falta de confianza en el Darma, en el maestro y en los compañeros espirituales; a no tener interés en esforzarse por el Darma; a seguir con los sentidos los objetos externos y no estar concentrado; a cuando uno se abstrae debido a un estado de sopor o atontamiento; y al malestar que lleva a no querer escuchar o a escuchar de mala gana si se tiene hambre o sed, si hace demasiado frío o calor, si las enseñanzas duran demasiado tiempo, etcétera. Actuar así hace que, en esta vida, se tengan impedimentos para las enseñanzas sobre la concentración, la sabiduría trascendental y la liberación, las cuales son perfectas tanto en las palabras como en el significado, y que, en las vidas futuras, no se encuentre el Darma, por lo que se deambulará indefinidamente en el samsara. Así pues, con una actitud de sumo respeto, se ha de controlar el comportamiento y escuchar las enseñanzas del modo adecuado.
Los cinco modos incorrectos de recordar
Hay que evitar recordar las palabras, pero no el significado; recordar el significado, pero no las palabras; recordar sin entender; recordar desordenadamente y recordar incorrectamente.
Si recordáis la belleza y elegancia de las frases sin examinar su profundo significado, vuestra mente no se beneficiará en nada.
Si desdeñáis las palabras pensando que carecen de importancia, aunque tratéis de captar el significado profundo, sin el soporte de las palabras, no podréis comprender el significado.
Si recordáis las diversas enseñanzas sin entender si tienen un significado provisional o definitivo, o si son enseñanzas indirectas que necesitan ser interpretadas, iréis en la dirección contraria al Darma auténtico.
Si recordáis lo que se ha dicho de un modo desordenado, confundiréis la secuencia correcta de las enseñanzas y surgirán contradicciones.
Y si recordáis incorrectamente el significado de lo que se ha dicho, proliferarán las ideas equivocadas, lo que hará que degenere vuestro entendimiento y degradará las enseñanzas.
Por lo tanto, es necesario evitar estos modos incorrectos de recordar.
Comprende las cuatro consideraciones, las seis paramitas y otros modos de conducta.
Las cuatro consideraciones
El sutra en forma de árbol dice:
Hijo afortunado, considera que eres alguien que está enfermo; que el Darma es la medicina;
la práctica diligente, el tratamiento médico;
y el amigo espiritual, el médico experto.
Las seis paramitas
La preparación, la parte principal y la conclusión del yoga de escuchar las enseñanzas se describe en El tantra de la comprensión efectiva de las instrucciones para todas las prácticas de Darma:
Empezad cultivando bodichita
y visualizaos como Tara.
Considerad que vuestra oreja derecha es un loto
y visualizad a vuestro maestro como Mañyusri.
De su boca salen rayos de luz
que se disuelven realmente en el loto.
Visualizad a todos los seres como Tara
y, al final, meditad durante algunos instantes
en la vacuidad sin conceptos.
En el mismo texto se dice también:
Ofreced asientos y flores,
limpiad el lugar y controlad vuestra conducta,
no dañéis a ningún insecto,
suplicad al maestro,
recibid sus enseñanzas sin distraeros
y haced preguntas para aclarar vuestras dudas:
estas son las seis prácticas de Tara.
Ofrecer el asiento sobre el que el maestro enseñará el Darma, así como flores y otros regalos es la práctica de la generosidad. Limpiar el lugar y abstenerse de cualquier falta de respeto con el cuerpo, la palabra o la mente es la práctica de la disciplina. No dañar a los insectos y demás seres que se encuentran en el auditorio, y soportar las molestias grandes o pequeñas es la práctica de la paciencia. Suplicar al maestro que enseñe el Darma y esforzarse en escuchar sus explicaciones es la práctica de la diligencia. Escuchar las enseñanzas sin distraerse y recordarlas es la práctica de la concentración. Analizar el significado de lo que se ha comprendido y llegar a entender las enseñanzas claramente haciendo preguntas y discutiéndolas con el maestro cuando se tienen dudas es la práctica de la sabiduría. Así es cómo quien escucha las enseñanzas practica las seis paramitas.
En relación al maestro, la generosidad consiste en dar las enseñanzas; la disciplina, en enseñar estando libre de cualquier emoción aflictiva; la paciencia, en soportar el cansancio y otras molestias cuando enseña; la diligencia, en la alegría de dar enseñanzas; la concentración, en enseñar sin distraerse de las enseñanzas que explica; y la sabiduría, en elucidar el significado de las palabras. Así, las seis paramitas se encuentran reunidas y completas también en la actividad del maestro.
Otros modos de conducta
Se dice:
No enseñéis el Darma a los que no tienen respeto,
a quienes envuelven su cabeza aunque no estén enfermos,
a quienes llevan palos, armas o sombrillas,
o a quienes se cubren la cabeza.
C. El método de explicar y estudiar
Las enseñanzas se exponen siguiendo una estructura de cinco puntos o tres puntos. Con respecto a los cinco puntos, El razonamiento bien explicado dice:
Para aquellos que quieren enseñar lo esencial,
daré una instrucción breve.
Esta consiste en que se ha de exponer:
el propósito del texto, su resumen,
el significado de las palabras, la secuencia adecuada
y las respuestas a las objeciones.
Respecto a los tres puntos, el primero es hacer una presentación del texto estructurada en secciones, saltando como un tigre; el segundo es comentar cada palabra, caminando lentamente como una tortuga; y el tercero es condensar de vez en cuando el significado, contemplando el texto desde arriba como un león. Aquí no se va a desarrollar en detalle ni los cinco ni los tres puntos, pero como se hace referencia a ellos ocasionalmente a lo largo del texto, es importante conocerlos.
Mi bondadoso maestro Patrul Rimpoché, que entendía la naturaleza no contradictoria de todas las enseñanzas, consideraba todos los grandes textos como instrucciones para su práctica personal. Era un maestro imparcial de todas las doctrinas, fuesen de las Antiguas Traducciones o de las Nuevas Traducciones. ¿Cómo enseñaba, pues, el presente texto? Yo le oí decir que con los sakyas usaba el comentario de Yetsun Sonam Tsemo, con los guelupas usaba el Dartik y con los kaguiupas usaba los comentarios de Pawo Tsuglag Trengwa y otros. Cuando enseñaba a los ñingmapas en la universidad monástica de Shri Simha del monasterio de Dsogchen, al principio, seguía la propia tradición ñingmapa. Más adelante, basaba su explicación del Bodicharyavatara principalmente en el comentario de Ngulchu Thogme, adaptándola a las necesidades específicas del momento, el lugar y los oyentes. Así pues, enseñó según diferentes interpretaciones. En particular, en las enseñanzas del Bodicharyavatara que dio durante seis meses a Choguiur Lingpa (cuyo nombre se mencionaba en las profecías vajra), a los nobles hijos del linaje y a otros maestros y discípulos, a mí entre ellos, siguió principalmente el texto de Ngulchu Thogme y dio las enseñanzas sobre este texto en forma de instrucciones para la práctica, y tomé notas para asegurarme que recordaría todo lo que enseñó.
Respecto a las explicaciones que se dan en el presente texto, como temo ser demasiado verboso y, en cualquier caso, las disquisiciones extensas cargadas de citas serían superfluas para los lectores eruditos, he decidido hacer sencillamente un comentario palabra por palabra que sea de interés para los principiantes, fácil de entender y les ayude en su práctica, por lo que evitaré las elaboraciones complicadas.
